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domingo, 17 de octubre de 2010

Dos poemas de Aristóteles.

Elogio a Platón.




Ciertamente el pensamiento platónico y el pensamiento aristotélico divergieron en su desarrollo filosófico, pero dentro de los sistemas permanece un mismo punto de convergencia: El amor a la verdad. Aunque ambos pensamientos tomaron rumbos diferentes no se puede negar que los dos fortalecieron en gran medida la ciencia filosófica y la instauraron como una fuerte base para el desarrollo intelectual de la humanidad.

La amistad de Aristóteles con su maestro platón (Aristocles) era una relación de mutua admiración y la cual se ve evidenciada por el elogio dedicado por el estagirita a su preceptor:



Al llegar a la famosa llanura de Cecropia

Piadoso levantó un altar de la santa amistad

Al varón a quien no es licito a los perversos siquiera loar,

Al único o primero de los mortales que reveló claramente,

Con su propia vida y con los métodos de sus palabras,

Cómo un varón llega a ser bueno y feliz al mismo tiempo.

Ahora, imposible que nadie vuelva a alcanzar ambas cosas.



Himno a Hermias.

Después de la muerte de su amigo y mecenas Aristóteles dedico un poema para alabar la grandeza de su amistad. Hermias fue un tirano del territorio de Asos y quien invito a Aristóteles, a la salida de este de la academia platónica, a cultivar la filosofía en su reino.

Hermias se beneficio con la relación pues el gran filósofo ayudo a instruirle y a formar un mejor gobierno. Desdichadamente ocurre que el rey es capturado por medio de engaños por generales persas, para ser torturado e interrogado en busca de conocer sus tratados con Filipo II. A lo que Hermias se negó y ya agonizando por el peso de la tortura solo afirmo:

“Dí a mis amigos y compañeros que no he hecho nada malo o indigno de la filosofía”.

Dicha oración contiene el significado de un adiós postrero a Aristóteles y a los filósofos de Asos demuestra la gran estima por parte de este rey a la Filosofía.

Dicho esto expongo el himno dedicado a él por Aristóteles:



Virtud, penosa para la raza de los mortales,

Premio más bello de la vida,

Hasta morir por tu causa,

Virgen, es un destino envidiado el Hélade,

Y el soportar duros e incesantes trabajos.

Tal fruto brindas al espíritu,

Par de los inmortales, y mejor que el oro

Y que ilustres antepasados y que el sueño de ojos lánguidos.

Por tu causa Heracles, el hijo de Zeus, y los gemelos de Leda

Mucho hubieron de soportar en las hazañas

Que emprendieron buscando poseerte.

Por anhelo de ti bajaron Aquiles y Ayax a la mansión de Hades.

Por amor de tu forma también el infante Atarneo

Dejó en la desolación los rayos del sol.

Por eso hará famosas sus hazañas el canto,

Y él será declarado inmortal por las Musas,

Hijas de la memoria,

Que engrandecen y recompensan la firme amistad y el culto de Zeus hospitalario.