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domingo, 16 de junio de 2013

Freud y la envidia del pene.


Este articulo es un curioso referente de la teoría del psicoanálisis, solo se pretende mostrar un aspecto particular de la temática en el desarrollo científico e intelectual de su época  (principios del Siglo XX) y anterior a ella.

La vida sexual humana consta en el aspecto de colocar los órganos genitales propios en contacto con los de otra persona.

El hecho biológico de la duplicidad de los sexos estriba en la psicología de lo masculino y de los femenino. El sentido común nos refiere insuficientemente que lo masculino como lo fuerte y activo, lo femenino  lo débil y pasivo.


En el desarrollo de la vida humana y sus complejidades psicológicas el descubrimiento de los órganos genitales en la fase infantil (2 o 3 años de edad) se desarrolla en la manipulación y excitación denominada evolución libidinal.


Las sensaciones placenteras emanadas del miembro genital despierta una fase de desarrollo sexual con el nombre de fase fálica. Al poseedor del falo o pene representa una masculinidad precozmente conocida como complejo de edipo,  la cual representa la posesión de la atención maternal y sustitución del padre. Y en la mujer es conocida como complejo de electra siguiendo el sentido opuesto.


En sus primeras interacciones los niños y las niñas pueden llegar a la contemplación de sus órganos y la falta de ellos en la pequeña mujer representara una menorvalía por estar (aparentemente) escasamente dotada de genitalidad. evocando un sentimiento de aversión a su madre y de rencor y envidia particular debido a la falta de pene. En la humanidad el falo se ha tenido como símbolo de poder y todo ser humano ocupa el deseo fálico


Desde el descubrimiento genital la niña envidia al varón por el órgano que posee, y podemos afirmar que toda su evolución se desarrolla bajo el signo de la envidia fálica...por que no quiere que este le recuerde la superioridad del hermano o del compañero de juegos. 

La psicología sexual se desarrollará en la posesión o carencia del pene: observaremos en la mujer la envidia fálica y en el hombre la preocupación de la perdida del pene (castración).