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miércoles, 23 de octubre de 2013

JURAMENTO HIPOCRÁTICO.

JURAMENTO HIPOCRÁTICO.
(versión original 500 a. c.) 




“Juro por Apolo médico, por Esculapio, Higia y Panacea y pongo por testigos 
a todos los dioses y a todas las diosas, cumplir según mis posibilidades y razón el siguiente Juramento: 

 Estimaré como a mis padres a aquel que me enseñó este arte, haré vida común con él y si es necesario partiré con él mis bienes; consideraré a sus hijos como hermanos míos y les enseñaré este arte sin retribución ni promesa escrita, si necesitan aprenderlo. Comunicaré los principios, lecciones y todo lo demás de la enseñanza a mis hijos, a los del maestro que me ha instruído, a los discípulos regularmente inscriptos y jurados según los reglamentos, pero a nadie más. 

 Aplicaré los regímenes en bien de los enfermos según mi saber y entender y 
nunca para mal de nadie. No daré a nadie, por complacencia, un remedio mortal o un consejo que lo induzca a su pérdida. Tampoco daré a una mujer un pesario que pueda dañar la vida del feto. Conservaré puros mi vida y mi arte. No extraeré cálculo manifiesto, dejaré esta operación a quienes saben practicar la cirugía. 

 En cualquier casa en que penetre, lo haré para el bien de los enfermos, 
evitando todo daño voluntario y toda corrupción, absteniéndome del placer del amor con las mujeres y los hombres, los libres y los esclavos. Todo lo que viere u oyere en el ejercicio de la profesión y en el comercio de la vida común y que no deba divulgarse lo conservaré como secreto. 

 Si cumplo íntegramente con este Juramento, que pueda gozar dichosamente 
de mi vida y mi arte y disfrutar de perenne gloria entre los hombres. 
Si lo quebranto, que me suceda lo contrario.” 




Una fórmula para hoy del Juramento de Hipócrates


YO JURO en la presencia del Todopoderoso y delante de mi familia, mis maestros y mis colegas que, según mi capacidad y mi juicio, guardaré este Juramento y cada una de sus Cláusulas:

TENDRÉ a todos los que me han enseñado este arte el mismo afecto que a mis padres, y con su mismo espíritu y entrega impartiré a otros el conocimiento del arte médico. Con diligencia seguiré al día los avances de la Medicina. Sin discriminación y en la medida en que ello no ponga en peligro la atención que debo a mis otros pacientes, trataré a todos los que soliciten mis servicios y buscaré, cuando así lo requiera el beneficio de mi paciente, el consejo de colegas más competentes.

SEGUIRÉ el método de tratamiento que, según mi capacidad y juicio, me parezca mejor para beneficio de mi paciente, y me abstendré de toda acción dañosa o malintencionada. Nunca prescribiré ni administraré a ningún paciente, aun cuando me lo pidiere, una medicina en dosis letal, y nunca aconsejaré cosa semejante; ni haré nada, por acción u omisión, con el propósito directo y deliberado de acabar con una vida humana. Tendré el máximo respeto a toda vida humana desde el momento de la fecundación hasta el de la muerte natural, y rechazaré el aborto que destruye intencionadamente una vida humana única e irrepetible.

CON PUREZA, SANTIDAD Y BENEFICENCIA dirigiré mi vida y practicaré mi arte. A no ser que sea necesario para la prudente corrección de un peligro inminente, nunca trataré a mis pacientes ni haré ninguna investigación sobre ningún ser humano sin el válido consentimiento informado del sujeto o de su protector legal pertinente, con tal que la investigación tenga por finalidad la mejora de la salud de ese individuo. A cualquier lugar al que vaya a atender a los pacientes, iré para beneficio de ellos, me abstendré de toda acción voluntaria maliciosa o abusiva, y jamás seduciré a ningún paciente.

TODO LO QUE, CON OCASIÓN de mi práctica profesional o sin relación con ella, pueda ver u oír de la vida de mis pacientes y que no deba ser divulgado, no lo diré a nadie, consciente de que de todo ello deberé guardar secreto.

MIENTRAS GUARDE inviolado este Juramento, que se me conceda disfrutar de vida, y practicar el arte y la ciencia de la Medicina con la bendición del Todopoderoso y el respeto de mis colegas y de la sociedad. Pero si quebrantara y violara este Juramento, que lo contrario sea mi destino.

facultades de ciencia medicina y farmacia de la universidad de navarra.

domingo, 6 de octubre de 2013

El hombre y la muerte según el Tao.



30.-...Si el hombre empieza a enfermarse y a marchitarse en la flor de su vida, es porque no ha vivido en 
armonía con Tao. La vida de tal persona en la Tierra 
se acaba antes de tiempo.

33. Aquel que conoce a las personas es razonable. Aquel que se conoce a sí mismo es iluminado.21 Aquel que puede conquistar a los enemigos es 
fuerte. Aquel que se ha conquistado a sí mismo es 
poderoso.

Aquel que tiene abundancia material vive acomodadamente. Aquel que actúa con gran perseverancia posee la voluntad. Pero aquel que consiente 
sus caprichos es débil y tonto.


Aquel que ha alcanzado la Unión con Tao y no 
la pierde ha alcanzado la Existencia Superior. Y después de la muerte de Su cuerpo, esta Persona continúa viviendo en Tao volviéndose verdaderamente 
Inmortal.

50. La gente nace y muere en la Tierra. De 
cada diez, aproximadamente tres continúan luego 
la existencia paradisíaca; tres van por el camino de 
la muerte al infierno y tres son aquellos que no han 
progresado en el desarrollo del alma debido a su 
apasionamiento por los asuntos terrenales.


Aquellos Que han aprendido la verdadera vida, 
caminando por la tierra, no tienen miedo de rinocerontes ni de tigres y, entrando en una batalla, no tienen miedo de los soldados armados. El rinoceronte 
no tiene donde clavar su cuerno en estas Personas; 
el tigre no tiene donde poner sus garras sobre Ellas 
y los soldados armados no tienen donde golpearlas 
con sus espadas. ¿Por qué es así? Porque para tales 
Personas, la muerte no existe.


74. ¡A aquel que no teme a la muerte, no tiene 
sentido amenazarle con la muerte!

Con todo, quien amenaza a los demás con la 
muerte, deleitándose con esto, será derrotado.

El asunto de la vida y de la muerte es manejado 
exclusivamente por Tao. ¡A nadie más le compete 
hacerlo! Y aquel que se atreva a tal cosa sólo se hará 
daño.


76.- . El cuerpo del hombre al nacer es tierno y 
flexible, pero se endurece después de la muerte. Todas las plantas también son tiernas y flexibles al nacer, pero se secan y se vuelven frágiles después de la 
muerte.


Un gran árbol no resistirá a la tormenta o será 
cortado por hacha. Lo flexible y tierno tiene una ventaja en este caso.
Quien es tierno y flexible marcha por el camino 
de la vida. Quien es grosero e inflexible marcha por 
el camino de la muerte.



79. Después de una gran perturbación emocional, quedan sus consecuencias. Por lo tanto, la 
tranquilidad puede ser considerada como un bien.
Y es por eso que la persona sabia presta juramento de no condenar a nadie.
Las personas buenas viven según esta regla. Las 
personas malas, no.
El Tao Primordial está siempre de lado de las 
personas buenas.





extracto del Lao Tsé
TAO-TE-CHING