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miércoles, 31 de diciembre de 2008

El Sentido De La Cultura.


El sentido de la cultura.
por: jesus moises del cid robles.
moisesdelcid@gmail.com
Hay muy variadas definiciones acerca del termino de cultura, pero una de las mas frecuente uso es: “el conjunto de modos de vida, costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época o grupo social determinado”.

Este tipo de definiciones, mediante las cuales se denota un fuerte aspecto etnológico y sociológico, devienen en principios que tan solo reflejan el carácter conductual de ciertos grupos sociales. Pero dichas definiciones no abarcan la profundidad en la relación de la cultura con la naturaleza humana, cambiando la definición de cultura de acuerdo a la situación local y social en la cual se busca definir.

Ya sea que a efectos prácticos pueda en cierta forma ser conveniente, pero para estar apegados al conocimiento científico particular y el conocimiento filosófico debe profundizarse un poco más para obtener una definición plenamente clarificadora y universal para todos los grupos humanos. Por que a pesar de la diversidad de usos y costumbres contenemos una misma naturaleza
Es decir la naturaleza humana. Todo grupo social o comunidad, al final de cuentas son personas relacionándose con otras personas. Humanidad.

Es evidente de que solo el hombre es el único ser en este planeta que hace cultura. Pero también es evidente de que no todo lo que el hombre hace es cultura siendo esto por su falibilidad, es decir que puede equivocarse y que muchas veces atenta intencional o inconscientemente en contra de su propia humanidad o de sus semejantes.

Además de la multiplicidad de sentido, que han sufrido los términos o ideas o conceptos en la actualidad, ocurre también la confusión que se da entre varias definiciones para intentar designar al mismo concepto (cultura). Siendo cosas distintas, pero que su estrecha vinculación y el desconocimiento por nuestra parte las convertimos en sinónimos quedándonos tan solo en una superflua referencia que a nada nos lleva en concreto y por lo cual no clarifica nuestro entendimiento. Tal es el ejemplo en los términos de cultura y civilización. Que para la mayor parte de las personas significa lo mismo. Pero aunque no se puede evitar su sinonimia debemos estar conscientes de que son aspectos diferentes de la realidad humana.

Es así en que se debe distinguir: que la civilización son las manifestaciones y expresiones materiales e inventivas que se dan en una sociedad humana (arte, tecnología, economía, industria, etc.). En cambio el termino cultura al profundizarse se distingue como el cultivo de los conocimientos humanos y el afinamiento de las facultades intelectuales del hombre (sabiduría, moral espiritualidad, etc.).

Como bien define Juan Calderón Louvier “la cultura es el cultivo por el hombre de todo lo humano… Como la acción del hombre sobre la naturaleza para fomentarla y perfeccionarla”. Y vuelve a expresarse: “como que el sentido más profundo y esencial de la cultura está en el cultivo y perfeccionamiento de la naturaleza humana”. Es decir: en el desarrollo y actualización de las capacidades y aptitudes del hombre. O como bien define cultura el pensador Max Scheler: “cultura es humanización”.

El factor fundamental en el sentido que debe guardar toda cultura humana es en la significación o definición del hombre. Por que aclarando su naturaleza humana se distingue hacia donde conlleva su devenir es decir a la búsqueda de su plenitud natural. Acatando así el principio filosófico de que “nadie ama lo que no conoce”. Y es con la clarificación de la naturaleza, que se buscan los medios buenos y propios, para la plenificación de dicha naturaleza en la bondad que confiere el ser de las cosas. Por ello debe entenderse que el término de cultura significa la búsqueda en la humanización del hombre, y no solo como una simple capacitación personal para el desenvolvimiento mecánico de individuos dentro de una sociedad determinada. Por ello no basta la instrucción humana amanera de leyes, costumbres o principios categóricos, ni tampoco llegar al cinismo en una gran anarquía social. Si no más bien una educación acerca de la naturaleza humana cuidando el cultivo de los valores y cualidades que son dignas de la persona y la existencia humanas, es decir una clarificación precisa del ser humano. Dichos valores vienen a ser: la verdad, el bien y la belleza. Además como una buena instrucción moral en quienes conforman la comunidad. Y refiriéndome de nuevo al pensador louvier calderón el expresa que: “la verdad sobre el hombre es la norma autentica cultura”.

Y es que en cualquier comunidad se da la cultura pero en distinto grado de plenitud o perfección, y esto es evidente mediante el cuidado y el amor hacia lo que es el Ser humano. Por que un cultivo bondadoso del ser humano con lleva hacia una relación igualmente bondadosa hacia otros seres humanos cultivados bondadosamente.

Es pues que la cultura busca la plenificación del hombre mediante el cultivo de todos los aspectos que son esenciales de la naturaleza humana. Tal como lo expreso Aristóteles que: “el hombre es una animal racional”. un ser corpóreo espiritual, es así que se deben ocuparse en el cultivo de las cualidades corpóreas y espirituales del hombre para lograr su plenificación como ser humano y esto se logra mediante la instrucción, amor y convivencia social que viene a ser la cultura. El cultivo de las virtudes y valores que enriquecen actuar humano.

Es imperante el discernir y el reconocer que no todas las manifestaciones que vemos hoy en día conforman una verdadera cultura humana, si no que sean emancipaciones de un sobrevalorado y exclusivo aspecto humano. Dichas manifestaciones proponen la plenitud en tan solo el aspecto de la libertad del hombre, pero solo haciendo uso de esa expresión sin adentrarse en la clarificación cierta y verdadera de la naturaleza humana. Cayendo en extremismos de atentar contra la condición de su persona en aras de un irracional acto de expresión. Siendo estas expresiones y conductas antisociales.

Es pues que el sentido de la cultura se sigue: en el que cada persona encontrara en la sociedad en que vive el acceso libre y fácil a los valores que le permitan realizarse en esta vida y poder alcanzar su plenitud humana. En una adecuada conducta social cuidadosa a la dignidad de persona humana para sí misma y sus semejantes

La Emancipación Cientificista.



La emancipación cientificista.
Por: Jesús Moisés Del Cid Robles


En los últimos tiempos ha ocurrido una emancipación de la ciencia hacia el estudio de lo abstracto y lo particular, lo cual ha traído la diversificación y especialización del estudio científico en aspectos muy específicos. Es así como la ciencia ha adquirido un carácter mayormente particular, práctico y mediático sobre el conocimiento de los seres u objetos de estudio. Es notable el que la ciencia intenta despojarse de todo elemento o rasgo tradicional para convertirse en un mero medio para una búsqueda de respuestas y resultados prácticos, concretos y específicos. Es decir en una ciencia exacta.

La clásica definición de la ciencia, “el conocimiento de las cosas por sus causas últimas”, es considerada como un lastre que debe redefinirse en un concepto más dinámico, práctico y experimental.

Es muy evidente que el científico moderno o postmoderno intente dar mayor preponderancia a un conocimiento mediante instrumentos de medición, experimentación y verificación de datos. Esto es con el esfuerzo de desarraigar a la ciencia del fundamento metafísico y ontológico de los seres (piedra angular de la ciencia tradicional), es decir pasa de ser una ciencia de lo universal a una ciencia de lo particular. Por tanto una investigación científica ha de despojar los conceptos metafísicos y ontológicos de los seres de estudio para concentrarse en el estudio del hecho del fenómeno o del dato tangible o medible. Dichos fenómenos o hechos solo es valido si puede ser analizado materialmente o diseccionado para el estudio de los componentes que lo conforman.

Es así que la utilidad y la practicidad de los resultados han venido a ser los rectores de la ciencia la cual tan solo toma a los seres de estudio para su servicio. La ciencia por encima del ser y por consiguiente por encima del hombre. La tiranía de la ciencia.

La ciencia particular observa a la filosofía como algo obsoleto e inútil, como un fósil es que para el cientificismo actual la trascendencia y el devenir del ser se ha diluido en la economía y la utilidad del ser. El carácter de bien ontológico en el ser se ha convertido en el bien económico y practico del ser.

Ya no se recita: “el valor del ser en cuanto ser”. Sino “valor del ser en cuanto existe o vale”.

El científico postmoderno se ha valido de esta emancipación cientificista mediante el engrandecimiento en la obtención de pequeños resultados (en comparación de lo que es y de lo que existe que aun la misma ciencia desconoce). La autoridad científica incluso resulta aun contradictoria en muchos casos en los cuales ha establecido diversas “teorías científicas” las que aun siquiera ni pueden ser científicamente verificables ni mucho menos científicamente corroborables mediante instrumentos de medición. También la soberbia influencia de “genios científicos” que estipulan leyes, tesis. Principios e hipótesis sin responder ni evidenciar ni argumentar cabalmente sus propuestas teóricas. Es así como el supuesto avance científico se va convirtiendo más bien en una influencia dogmática evidentemente en terrenos aun inaccesibles para la ciencia actual.

La emancipación de la ciencia se ha convertido en muchas ocasiones en un juego retórico, artificioso y utilitario en el se postulan leyes, normas en base de estudio de causa-efecto de hechos y fenómenos medibles, particulares, tangibles y experimentales. Dichos estudios terminan desbocando en un moustro científico que absorbe a los seres y los somete a su dominio. Exagerando el alcance de la ciencia y desviándose del servicio que ésta debe responder a los seres. La ciencia debe servir al ser y no el ser debe servir a la ciencia.

miércoles, 10 de diciembre de 2008

El ingrediente secreto.

“El amor es como el fuego y si no se comunica, se apaga”.
Anónimo.

El amor es un tema de interminable discusión y de diversas posturas en su definición, claro esta unas más acertadas que otras, pero es importante el esclarecer dicho sentimiento para no confundirlo con otra pasión.

El amor es el sentimiento fundamental y el origen de todos los demás estados afectivos en el hombre. Ya que por amor se tiende a alcanzar algo o a alguien y ya sea en su correspondencia o rechazo la persona se realiza o se siente denigrada

El amor se define como el acto de dar. Es darse a sí mismo, a compartirse a alguien y los demás. Es la entrega de la persona al ser amado o al prójimo en un afán de trascender en las vidas de quienes convive, de significar algo importante en aquellos quienes se ama.

Pero hay que tener un amor pleno para que este sentimiento sea algo completo y no una pasión pasajera tan solo por la obtención de un opaco placer sensible. El amor es un sentimiento muy poderoso que debe ser ejercido en su comprensión y no como un simple pretexto que guíe al hombre a actuar impulsivamente provocando mas daño que beneficio hacia si mismo y hacia los demás. El verdadero amor construye, edifica y busca la comprensión del ser amado. El falso concepto de amor tan solo daña, destruye y corrompe por que tan solo es una fugaz pasión de un deseo desordenado.

El amor es más que un simple deseo o un intento de fuga de la realidad. El amor es un compromiso del mismo ser en entregarse adecuadamente a la vida, con la finalidad de mejorarse así mismo y ayudar a mejorar a los demás.

“Sólo desde que amo es bella mi vida; sólo desde que amo sé que vivo”.

Theodor Körner.



El verdadero amor nos orienta a percibir a la vida en forma benigna, y es en esa dirección cuando el ser humano se manifiesta en una enorme vitalidad y alegría constante, debido a la facultad de poder amar y ser amado. Y busca edificar su amor tanto en cuestiones materiales (personas y objetos), como en cuestiones inmateriales (la verdad, la comprensión, la inteligencia la espiritualidad).

El amor es un elemento constante en el universo, por que por amor se tiene de a la unión y orden de los seres y de las cosas manteniendo la armonía en forma natural, y es en la armonía existente en la convivencia de los seres y de las cosas, cuando el hombre capta la belleza en forma natural en la realidad. Y es por medio de su inteligencia que las personas buscan igualar dicha armonía para captar la belleza en forma de obras artísticas, aportándolas por medio de su talento y su intelecto.


Pero en las relaciones personales se puede distinguir al amor, bajo el aspecto del ser amado, de las siguientes maneras:

El amor sensible (concupiscible). Es si alguien o algo es amado por que es bueno para quien lo ama. “te amo por que te necesito”.

El amor de benevolencia: si algo o alguien es amado por que es bueno y amable.
“te necesito por que te amo”.

Amor de amistad: si se da la afinidad o armonía entre dos personas mediante una sana convivencia.
“quien tiene un amigo tiene un tesoro”.


Es pues importante, para ejercer plenamente el amor, el comprender ¿que tan dispuestos estamos a compartirnos a los demás? Pero sobre todo, con el fin de buscar un mejoramiento personal mediante el servicio a nuestros semejantes, en la búsqueda de obtener el bien y el defenderlo.

El amor es más noble que ser un simple objeto de deseo, va mas allá de las sensaciones pasajeras que acaban marchitándose con la edad, el amor es una guía para volvernos mejores personas y buscar la bondad y la belleza en los demás. El verdadero amor no se degrada con los años si no se fortalece y vivifica a quien lo manifiesta.

Cuando se valora verdaderamente al amor se dice como agustín de Hipona: “ama y haz lo que quieras”.

Concluyendo que es el amor el ingrediente secreto de la realidad y aquel que lo distingue y lo ejercite en su vida, encontrara el verdadero sentido en la vida del ser humano.

El hombre y la muerte.

moisesdelcid@gmail.com





“Vive, vive honestamente,
Tarde o temprano atravesaremos el umbral de la muerte.
Porque en la naturaleza de todo hombre,
Ninguno se escapa de esta suerte”.

En algún momento en nuestra vida hemos reflexionado sobre la muerte, ese transito en que el ser vivo deja de serlo. Que en nosotros los humanos viene a ser, la separación del alma y el cuerpo. Es la muerte un transito del ser personal.

Al contrario de lo que comúnmente se piensa, la muerte no es un ser o persona que deambula por el mundo arrancándole la vitalidad a los seres vivos. Si no que filosóficamente la muerte es la carencia de la vida de un ser vivo. Es pues que más allá del mito de la parca o la calaca con su guadaña, la muerte es simplemente la falta de vida en un organismo.

La muerte esta ligada a la vida humana como una amenza constante. Como bien expresó William Shakespeare en la frase de su obra Hamlet: “Ser o no ser he ahí el dilema”. Esta sentencia nos muestra la angustia del ser humano, ante lo frágil de su persona, que en un momento tiene vida pero en otro momento puede perder la existencia.

Pero humanamente la muerte es un tema mas allá de la cesación de la vida de un ser viviente, ya que representa un transito personal en la separación o ruptura de la unión del cuerpo y el alma. Encaminándose así hacia un nuevo y misterioso estado del que fue un ser humano.

Por su elemento espiritual el hombre puede trascender a la muerte, es así como aun recordamos y veneramos a personas que vivieron mucho antes que nosotros, suceso que no ocurre en otro ser vivo.

“la muerte nos señala el fin de la naturaleza humana, así como la ciencia del hombre. Pero es allí donde comienza su trascendencia y ascensión espiritual”. Agustín Basave.

Todo hombre debe encaminar su vida hacia lograr una trascendencia mas allá de la muerte, porque en este sentido se busca alcanzar una realización personal y la muerte resulta un proceso menos angustiante al no significar tan solo el fin de la vida, sino mas bien resulta un nuevo estado al cual esta encaminado todo ser humano.

Mas allá de una angustia personal ante la muerte, todo hombre o mujer de avivar su animo en preparase para afrontarla naturalmente y espiritualmente. Así como la oruga logra una metamoforsis para convertirse en una mariposa, en el hombre al ocurrir la muerte ocurre una especie de metamorfosis a la cual es su inevitable por tanto debe prepararse para afrontarla de la mejor manera que es una plenitud humana y personal.

La filosofía y la ciencia terminan con la muerte del ser humano. He aquí la última frase de Sócrates:
“pero ya es hora de irse: yo a la muerte, vosotros a la vida. Quien después de nosotros se encamine hacia un estado mejor, será desconocido por todos nosotros, …”.