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lunes, 5 de enero de 2009

Del Bien


Del Bien.
Por: Jesús Moisés Delcid Robles

Muchas veces hacemos distinción del bien y del mal. Incumbe al hombre este tema ya que todo aquello que obtiene de sus actos representa un bien particular y por tanto apetecible a su deseo de gozarlo. Pero es importante en nuestros días el entender a profundidad acerca de los bienes que deseamos, ya que en la actualidad se presenta la facilidad de obtener al alcance de la mano muchas cosas que deseamos. Pero habrá que discernir si en verdad dichos bienes representan un verdadero beneficio a nuestra plenitud y formación humana.

El bien es una dimensión esencial del ser humano, ya que el hombre es bueno por que tiene la capacidad de vivir, los entes que existen en nuestro universo tienen bondad ya que son tan perfectos como materialmente pueden serlo y es evidente por que tiene la capacidad de estar insertos en la realidad, y se encuentran en un orden universal. Por estas razones se demuestra someramente que el hombre tiene bondad existencial.

Si la verdad es aspiración suprema del hombre, es porque se convierte en bien. El hombre que aspira a la verdad aspira a un ideal supremo aspira al bien absoluto ya que si el alimento nutre al cuerpo, la verdad nutre al espíritu. Y el hombre siempre aspira a descubrirla y alcanzarla. El hombre busca el bien por ser perfecto, y por que perfecciona a su naturaleza humana, ya que el hombre al reconocer y comprender su naturaleza obviamente actúa como lo que es un ser humano. También cuando un hombre reconoce el valor trascendental del bien tiende a perfeccionar su ser con el bien que representan las virtudes humanas en sus actos humanos. Por ello cuida de no realizar un bien cualquiera, sino realiza y adquiere bienes que verdaderamente desarrolle y eleve su dignidad humana.

A la presencia universal del bien respondemos con nuestro apetito innato. Por su naturaleza benéfica el hombre tiende a la bondad, pero es por su libre albedrío y por su voluntad propia en que dirige sus actos en acercarse o alejarse al bien. Por ser un ente imperfecto el hombre tiene la capacidad de errar y desviarse del verdadero bien, pero también tiene la responsabilidad de rectificar su camino y el reflexionar sobre sus bienes.

Hay bienes que no apetecemos en sí y por sí, sino como medios para otros fines. Se trata de bienes útiles. Otros bienes, en cambio, los apetecemos en sí, pero no por sí, sino como algo que siguen y dependen del fin. Estos son los bienes deleitables. (1)
Pero hay también un bien apetecible y apetecido en sí y por sí mismo, el fin o bien absoluto(1)

Lo que busca cada hombre directa o indirectamente es su fin ultimo que es la felicidad, pero esta suele ser mundanamente imperfecta, cada bien al que tiende el hombre aspira a un trasfondo de felicidad, busca la seguridad y la certidumbre que humanamente carece por su naturaleza, busca la plenitud de su ser, busca lo perfecto.

(¡) Filosofía del Quijote
Agustín Basave Fernandez.

La Alegría Personal.


La alegría.
Por: Jesús Moises Delcid Robles
moisesdelcid@gmail.com
“La alegría es un gozo del espíritu”.

Es común escuchar cotidianamente acerca de la pesadumbre en el vivir y a las crisis que a diario nos enfrentamos, pero es mas preciso intentar entender que es la alegría, ya que al dirigirnos a ella tendrá más sentido nuestra existencia.

La alegría en primer lugar no proviene de lo material sino principalmente del espíritu humano, la alegría es un bien intangible e inmaterial, ya que no requiere para plenificarse en las personas de poder adquirir algún bien para tener la certeza de lograr ser alegres y mantenernos como tales.

La alegría mas bien proviene de la conciencia de nuestro ser
Del conocimiento de nuestra persona de cómo vamos mejorando y dejando aquello que perjudique o dañe nuestra personalidad. Es pues, condición importante evitar la ignorancia, y aumentar el conocimiento de quienes somos y de nuestro sentido de vida. Para gozar realmente del ser que somos y mirar la vida con mayor satisfacción y sentido, esto proviene de un ejercicio intelectual y espiritual en el amor a nuestra persona y a los demás.

Pero hay quienes refutan al cuestionarse de que el ser humano conoce el dolor y el sufrimiento. Pero al dolor y el sufrimiento no es su finalidad ni el modo de vida en el hombre, ya que este nace y vive para ser feliz. Y vivir en alegría para poder contemplar en mayor magnitud del mundo que le rodea y saber modificarlo en forma bondadosa y perfectiva.


Para Quien quiere ser feliz el primer paso, es querer serlo. Desde allí comienza el compromiso de vida por encontrar la felicidad y la alegría en la vida, pero el ser alegre y feliz no es siempre mantener una imagen de risa en la cara, ya que constantemente el hombre se enfrenta a grandes problemáticas y tiene que solucionar para abrirse paso ante la vida. Es pues que la felicidad como se menciono antes, es un bien interno que ayuda a mantener la vivacidad espiritual de cada hombre para mejorarse así mismo y poder solucionar los problemas que le aquejan.

El hombre se desenvuelve ante diversos cambios sentimentales, pero al buscarse la alegría, ayuda a mantener a raya las diversas pasiones que pueden entorpecer la mejoría del mismo hombre.

“Quien no ama, no ríe”.

Es indispensable el amor para ser felices ya que si no se ama lo que se es, no hay felicidad en su existir, sino una profunda consternación y frustración por no comprender su esencia personal. En primer lugar, hay que aspirar a amarnos a nosotros mismo y quienes somos, ayudando también en aminorar nuestros vicios y mejorar nuestras virtudes. Ya que se ama a lo que realmente es bueno y verdadero, no se puede amar plenamente lo que no se conoce o lo que no es bueno.

También es importante el amar las cosas que hacemos tanto en beneficio propio, como en beneficio hacia otras personas. Ya que quienes no buscan mas en su obras que una simple retribución monetaria o material simplemente caen en una fastidiosa rutina que va consumiendo a cada momento en que se existe, en un hacer por costumbre y no en amar lo que se hace.
Es en el bien espiritual del amor donde se conjunta y se desarrolla la felicidad y la alegría.

La persona que busca evadir la realidad tiene una alegría ficticia, el buscar ser alegres y felices no se trata de evadir la realidad, sino mas bien de intentar comprenderla (la realidad) y entender la situación de su estado humano, de amar lo que existe y lo que es, por que tiene la capacidad y la naturaleza de existir, de poder alcanzar ese grado de apreciación de las cosas, digno de las almas infantiles quienes se sorprenden al descubrir los detalles de las cosas que le rodean.

Para poder alcanzar la felicidad primeramente se debe mejorar la persona misma con la educación, el respeto hacia el propio ser humano y hacia los demás, mantener sometida toda pasión o sentimiento que perjudique la armonía personal.

Mantener buenas relaciones con nuestros prójimos y no interferir innecesariamente en asuntos que no incumben o están fuera de nuestra capacidad. Ver el sacrificio como un esfuerzo por el cual tenemos que transitar para realizar y poder alcanzar nuestras metas o para servir a los demás.

Es pues la alegría aquella actitud de poder enfrentar la vida y aun la adversidad manteniendo la fe en la bondad de las cosas y el sentido hacia la plenitud verdadera naturaleza del hombre.

domingo, 4 de enero de 2009

¿Diálogo o polémica?


¿Diálogo o polémica? ¡Ese es el dilema!
Por: Jesús Moisés del Cid Robles.
moisesdelcid@gmail.com

Por ser estudiante de filosofía he tenido, en diversas ocasiones, la experiencia de encontrar diversas cítricas, argumentos, posturas e ideas. Pero en la mayoría de los casos me he percatado de que hoy en día existe una fuerte tendencia hacia la opinión. Pero no de la opinión efectuada hacia la verdad y el sano diálogo, sino más bien el de una opinión vacía (o caprichosa, por no tener, quien la realiza, el ejercicio de estudiar y pensar hacia encontrar las causas ultima de los temas). Dicha opinión vacua tiende más a la violencia oral, que se conoce como polémica, que a la armonía intelectual de encontrar la certeza del argumento. Del cual se buscará: la claridad de la verdad.

Comúnmente la palabra diálogo se define como: la plática entre dos o más personas, que alternativamente manifiestan sus ideas o afectos. Es una discusión o trato en busca de avenencia. (1)

El diálogo es un arduo ejercicio pero además virtuoso, por que requiere de la docilidad y respeto de las partes en discusión. Las cuales van presentando juicios correctos y verdaderos (como diría Sócrates acordes al cauce del argumento de la verdad). Los cuales lleva a estas posturas ha confluir en la verdad, es de allí que debemos estar atentos a la definición griega del diálogo (diá: claridad, logos: idea) “la claridad de la idea”.

Es así que en la antigüedad los maestros, filósofos estudiantes y gentes de formación intelectual tenían el cuidado y prudencia que al abordar diversos temas intelectuales, lo deberían de hacer con personas acordes para la discusión e intercambio de ideas con el fin de la obtención de la verdad. De allí la frase celebre:

“el sabio no discute con el necio”.

Desgraciadamente hoy se considera a la intelectualidad: “como la violencia de la opinión (polémica) estructurada con sofismas o falacias”, es decir, con malas y falsas argumentaciones o ideas mal expresadas. Con las cuales se busca más enredar y ocultar la verdad para influir en la obtención de un beneficio ambicioso y particular.

La polémica es definida como: “el arte que enseña los ardides con que se debe ofender y defender cualquier plaza. (2)

Y es que en la discusión se pueden dar estas dos posturas, que van del diálogo cooperativo, cuyo objetivo es encontrar la solución “justa” o la mejor o la polémica erística, en la cual cada uno trata de imponer la propia razón prescindiendo del hecho de que pueda estar equivocado.

Por tanto, el dialogo y la polémica representan dos tipos de conductas en los intercambios discursivos, uno de naturaleza cooperativa, otro de naturaleza conflictiva.

Es pues que el medio más sano y adecuado en la interacción de las personas de verdadero saber, se da en el plano del diálogo respetuoso y armonioso. Siendo esta una discusión subordinada a la verdad, y en la cual dos o más personas buscan ante todo la clarificación y contemplación de la verdad.

El verdadero diálogo es la correcta y adecuada manifestación de ideas, con una estructuración de argumentos bien fundamentados en la razón y el amor a la verdad.

Cuidando del sabio consejo que reza:

“no se piensa por que se habla, sino se habla porque se piensa”. *

Es así que toda palabra debe de ir reflexionada y acertada al tema que se trata antes de ser enunciada. Si no tan solo el diálogo se degrada a un simple parloteo de absurdos.


Cuando encuentres un diálogo con adecuada expresión de las ideas; abre tus oídos, abre tu corazón y abre tu alma, para poder alcanzar el estado más noble del intelecto humano que es la búsqueda y contemplación de la verdad.

En conclusión, es en el diálogo donde debemos ser fuertes en el debate. Pero debemos ser más fuertes y sabios en los argumentos y en las ideas.

En un interesante texto en el que se expresa las reglas diálogo:

Primera, no te consideres infalible; no creas que tus ideas son intocables y tus argumentos incontrovertibles. Tienes todo el derecho a tratar de ser convincente, pero, si no lo logras, reconócelo. Mantente abierto a la duda y dispuesto a revisar tu posición de partida.

Segunda, busca un punto de partida común. La idea de que no se puede discutir si no se está de acuerdo, pero compartir al menos una premisa resulta fundamental distintas. Es decir encontrar la verdad.

Tercera, atente a lo que crees cierto. No afirmes como si fuera objetivamente verdadero lo que sabes que es falso o puramente subjetivo.

Cuarta, aporta las pruebas que se te piden. Si se te exige que demuestres algo, hazlo o prueba que es una pretensión absurda. Las pruebas serán de la calidad adecuada, y la cantidad, suficiente (puede bastar con una sola o puede ser necesario reunir más de una).

Quinta, no eludas las objeciones. En la disposición a responder a las contestaciones y a las críticas está la razón de ser de la discusión; por tanto, eludirlo la hace naufragar.

Sexta, no eludas la carga de la prueba. Si la patata quema ahora, no quemará menos cuando vuelva a tus manos.

Séptima, trata de ser pertinente. La irrelevancia de los argumentos es una de las causas más difundidas del vicio lógico.

Octava, esfuérzate en ser claro. La ambigüedad es un excelente recurso para los cómicos, no para el que discute.

Novena, no deformes las posiciones ajenas. Al referir los hechos o reformular las intervenciones del otro, aplica el principio de caridad, que impone, en sentido positivo, ser comprensivo, y en sentido negativo, no distorsionar. Atente a la mejor interpretación posible de la posición de tu interlocutor.
Décima, en condiciones de empate final, suspende el juicio, a no ser que comporte un daño mayor.

Undécima, en presencia de nuevos elementos, acepta la reapertura del debate y la revisión del caso. ***










1, 2: diccionario de la real academia española



*Victorino Rodríguez “la verdad liberadora”.


***LAS REGLAS DEL DIÁLOGO Y LOS MOVIMIENTOS DE LA POLÉMICA *
Adelino Cattani
Università di Padova
adelino.cattani@unipd.it

viernes, 2 de enero de 2009

El Super Hombre Occidental vs. El Super Hombre Oriental.


El súper hombre occidental.
Por jesus moises del cid robles.

En nuestros días es muy popular el conocer de la fama de un personaje de revista nombrado superman (súper hombre). Siendo el gran paladín del sigloXX y que de alguna manera aun influye al comienzo de este nuevo siglo.

Retomando el hecho de que ha sido el superman el icono del siglo XX ya que su naturaleza lógica (no real sino de pensamiento), ha sido estructurada con la magnificación y emancipación de algunas virtudes y cualidades humanas muy por encima del común de los mortales. Es en el superman donde se reflejan la fuerza, la justicia y el poder. Pero aun así no deja de lado los conflictos existenciales que aquejan a las sociedades occidentales actuales pero con un tinte sobre humano en dicho personaje.

Es pues que el súper hombre occidental se ha formado en el carisma del poderío de manera que influye en las diversas esferas sociales ante la intervención de los poderosos en los aspectos civiles políticos, militares, económicos sobre los países subdesarrollados y subordinados a la capa protectora de los poderosos.

Es así como influye el súper hombre en la psicología de la sociedad desarrollada en la cual cada habitante debe ser reconocido y querido con igual carisma protector y redentor por los habitantes de los países subdesarrollados.

Del súper hombre oriental.

De acuerdo a la tradición en la cual se educa a los “verdaderos” hombres con cualidades o atributos que sobre pasen las cuestiones cotidianas volviéndose seres místicos, fuertes y autosuficientes que afrontan la vida de manera romántica y poética en el alcance de sus ideales pero sobre todo en la búsqueda de una muerte heroica o de gran dignidad. Propio es el ejemplo del rito del sepukku, con el cual todo hombre noble se autoinmola ante la desgracia, la miseria o el fracaso. Por lo cual, decide acabar su vida a falta del honor o de la dignidad.

El superhombre oriental marcha por la vida en busca de un ideal en una dimensión de fuerza-astucia y poder. Con estos elementos adereza su noble personalidad en pro de todas sus ambiciones. Cueste lo que cueste, aun ante el sacrificio de sus subordinados que tan solo viven para realizar la grandeza y poderío de su líder y señor. Por que en dicho líder es la encarnación de los valores y virtudes de su vida y de su pueblo es decir de su educación y cultura.

Siendo así grosso modelo el súper hombre occidental y el súper hombre oriental posturas que abordan de manera diferente la ambición en el poder.
Pero añado y sin afán de vacuo fanatismo, que sigue en pie aquel perenne signo del verdadero superhombre. Aquella vieja cruz solitaria sobre una peña arida que simboliza la entrega de un hombre por amor a la salvación espiritual de los demás hombres. Educando con sus actos e ideas a una verdadera salvación que trasciende la indigencia de la naturaleza humana.

El conocimiento en el pensamiento en Francis bacon.


El conocimiento en el pensamiento en Francis bacon.
Por Jesús Moises del Cid Robles.
moisesdelcid@gmail.com

El empirismo es un movimiento filosófico que surge por hacerle frente al racionalismo. Dicho pensamiento tiene su mayor influencia en gran bretaña. Proponiendo el experimentalismo sensualista contra el apriorismo racionalista.
Es decir en sustituir la razón por la experiencia científica. El proceso de inducción sobre la deducción.

Uno de sus mas celebres representantes ha sido el pensador Francis Bacon.

Intento una reinauguración en la ciencia con un volumen enciclopédico en el cual pretendía fundar su sistema filosófico, solo que dicha labor tan solo la pudo concretar a medias, por lo ambicioso del proyecto. Pero con lo que ya había logrado re estructuro dicho proyecto como la división de las ciencias o el novum organum.

En general la metodología baconiana intento una preparación del camino de la ciencia para el conocimiento obtenido por el hombre fuero certero y evidente. Tratando de dar a la filosofía un soporte científico y experimental.

En su novum organum bacon realizo una defensa de la lógica inductiva y una critica a la lógica aristotélica. La cual consistió en señalar que con la demostración deductiva no se aumenta el conocimiento.

El método inductivo parte de la observación de un conjunto de hechos individuales analizados mediante el proceso de la abstracción, proporcionando a alas cosas sus conceptos y precisando las leyes que les son propias.

Pero dicha observación no se basa en los casos observables posibles, sino tan solo en los más significativos que dan una inducción incompleta y no universal.

La certeza obtenida no puede ser absoluta. Pero logra la continuidad progresiva de la ciencia.

En un plano resumió su filosofía en la frase “saber es poder”.

Los empiristas como bacon buscaban una humanidad futura rica y feliz, mediante los beneficios proporcionados por la técnica.


En el plano del conocimiento bacon realizo una crítica acerca de los prejuicios en los que tropieza la imaginación para el proceso del conocimiento a los cuales nombro ídolos.

Los clasifico así:
Ídolos de la tribu.
Ídolos de la caverna.
Ídolos de foro.
Ídolos de teatro.

Los ídolos de tribu: son prejuicios inherentes a la especie humana, como son los errores que ocurren mediante a las malas percepciones que a veces ocurren en los sentidos. Por ejemplo: creer que las estrellas son pequeñas por que las vemos pequeñas. Interpretar hechos humanos según esquemas humano, la explicación mítica de las constelaciones en la antigüedad.


Los ídolos de la caverna: haciendo alusión al mito platónico son prejuicios basados en la individualidad, en las tendencias personales de cada uno, en la absolutización de lo relativo, en considerar que lo habitual es lo verdadero y lo insólito lo falso.

Los ídolos de foro: son los prejuicios que se encuentran en la sociedad, en el lenguaje, y que se transmiten preferentemente a través del sistema educativo.

Los ídolos del teatro: son los prejuicios basados en la autoridad de que algunos hombres gozan en el escenario público.

En bacon se plantea el cuestionamiento de “¿Es posibles evitar los errores del razonamiento inventando un método para evitarlos?

La falacia del intelecto, Bacon propone que los ídolos, los prejuicios, los preconceptos, creencias, suposiciones deforman el intelecto por ello es imperante la adquisición de un nuevo saber. Para la eliminación de los ídolos la cual consiste en la individualización.
Ya que la preconcepción refleja más el modo del conocimiento del hombre que la realidad.

Bien lo expreso Santo Tomás que: “nuestro intelecto no necesita aparte de la luz natural de la razón, de ninguna otra habilidad sobreañadida para en lazar y convenientemente esas especies inteligibles, ya uniéndola, ya separándolas, formando principios como el de no contradicción, o el de identidad, o el de razón suficiente, etc. Esta luz nativa de nuestro intelecto es la única habilidad
Que se requiere para dicha tarea”.

Es pues clara la tendencia que tenemos hacia algo más allá de las explicaciones fenomenológicas fisiológicas y psicológicas. Cuando en dichos aspectos se niega el aspecto espiritual e intelecto como una propiedad inmaterial del conocimiento, es por demás estéril en dichas explicitaciones cuanto se van limitando a no comprender plenamente el aspecto cognoscitivo, aplicando o inventando conceptos por demás complejos y muy aplicados de manera abstracta perdiéndose la explicación del conocimiento en el hombre en una maraña de conceptos y términos que no cumplen ninguna clarificación del conocer humano.

Y es claro como se ve en el tomismo que el conocimiento se lleva a cabo en tres dimensiones tanto en el pensar, en el juzgar y en el percibir siendo estas tres dimensiones los tres modos de conocer del hombre. Pero en la dimensión del conocer se da en su sentido más amplio en el juzgar. Así vemos que el pensar es como una etapa previa del conocer y el percibir es algo que acompaña al conocer.

Y es el aporte en el perfeccionamiento del la explicación aristotélica con los elementos del intelecto agente y el intelecto posible la mayor trascendencia en la explicación del conocimiento humano. Como estos agentes preparan las imágenes desprendiéndola de toda materialidad para que se convierta en un ser espiritual inteligible en acto, mediante el cual se aplican los universales y nos dan la concepción de los mismos objetos que se nos presenten en diversas y distintas formas ya que mediante la inteligibilidad ascendemos a las esencias de las cosas.


O sea que el intelecto del hombre se parece a un espejo que refleja irregularmente los rayos de las cosas, que mezcla su propia naturaleza con la de las cosas, las deforma y las tergiversa.
El error puede provenir de una predilección del individuo. Se afirma falsamente que los sentidos son la medida de todas las cosas.


Aduce bacon que el mal filosofar produce errores; las palabras violentan el intelecto conduciendo a los hombres a innumerables y vanas controversias e invenciones.



Todas las filosofías que han existido fueron creadas y acogidas como fabulas presentadas sobre un escenario y recitadas, produciendo así mundos ficticios desde la escena.

Bacon propone una filosofía de las obras. “el verdadero filosofo es aquel que consigue basándose en su doctrina, transformar el mundo de una manera útil y socialmente positiva.


El método inductivo es el único verdaderamente científico por que esta basado en estadísticas observadas. Ya que la inducción
Es la forma de demostración apoyada por el sentido, controla de cerca de la naturaleza y esta cercana a las obras.

La inducción es un proceso cognoscitivo que a partir del examen de un cierto número de casos particulares llega a formular una ley general, cuyo valor se extiende más allá de los casos considerados.

Se tiene la inducción perfecta cuando se examinan todos los casos en los que un fenómeno puede verificarse, e imperfectamente cuando no es posible dicho examen.

En el primer caso las conclusiones son evidentemente exactas.

En el segundo caso tan solo de un valor estadístico.

El nuevo método debe facilitar instrumentos útiles para la investigación experimental.


La finalidad de la ciencia debe ser la invención no los razonamientos, sino artes lo que importa no es la naturaleza sino la obra.

Lo exagerado de la filosofía de bacon es que lleva encerrar la naturaleza humana a un solo aspecto práctico y social, evadiendo la naturaleza tanto corpórea y espiritual del mismo. Tan solo busca su propuesta como un contraataque a los racionalistas pero también deshecha el legado metafísica de la filosofía clásica. Aventurándose a querer reformar la estructura científica y filosófica con nuevas nociones y conceptos que eviten los argumentos ya definidos y estudiados a través de la historia. Es por lo mismo que tan solo lleva a un carácter mediático del ser humano. Pero aun así con la genialidad que pueda tener la postura baconiana no puede explicar a cabalidad todo el aspecto del fenómeno cognoscitivo ya que las descripción que hace del mismo proceso es superficial es decir tan solo se ocupa de fenómenos medibles y experimentadles. ¿Pero que ocurre de la certeza de aquellas que adquieren un aspecto ulterior. Que se desprenden del aspecto material de los seres?

Es pues tan solo que la explicación del conocimiento humano tan solo es un proceso de etapas mediáticas que no llevan más que a la verificación y medición del mundo que nos rodea. Mas si fuera verdad esto no se lograría una universalización de dichos conceptos por que por lo mismo mediríamos y experimentaríamos siempre cosas ya aprehendidas para no engañarnos a nosotros mismo. Ósea pone a la ciencia sobre una plataforma mudable en la cual nada hay fijo y por ende ya establecido. Sería pues la ciencia no de nociones y seres con causa universal, sino un proceso a infinito de causas mediatas de los seres, lo cual es sumamente absurdo.

Y es que la explicación de los aspectos “espirituales” que son un engaño de epifenómenos producidos por la materia que se han desarrollado de una manera especial, dista mucho de la realidad humana. Ya que el hombre siempre ha reconocido un aspecto espiritual en su vida, lo cual no puede ser explicado por el efecto de engaños fisiológicos ni biológicos de su organismo. Si esto fuera verdad por lo mismo no podría establecer conceptos universales, ni atisbaría el concepto de trascendencia humana. Simplemente los seres humanos obrarían de manera horizontal y mecánica.

Es cierto que se tendría una falsa imagen del hombre si se prescinde de los aspectos y la tendencia espiritual y metafísicas de los hombres. No son solo fenómenos internos sino integridad corpóreo espiritual propio del hombre.
Bien lo explica en los aspectos de la naturaleza humana Leopoldo ramos “la inteligencia y la imaginación no se pueden sustituir por una calculadora”.
“es correcto hablar de una inteligencia artificial. En cambio, no es posible hablar de una imaginación artificial”. Es decir en el proceso cognoscitivo no se explica plenamente si no se toman en cuenta los aspectos espirituales en la naturaleza humana.