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viernes, 7 de abril de 2017

Heráclito y la religión.



El filosofo Heráclito en su comprensión de la realidad realizo cuestionamientos a la religión griega sobre todo a las festividades y rituales hacia Dionisio y Hades.


Si bien él nos refiere que la autentica naturaleza de las cosas suele estar oculta. Y por tanto a la mayoría de los hombres le pasan desapercibidas las cuestiones de lo divino y de lo heroico. Solo unos cuantos se imbuyen en la comprensión de las verdades divinas.

A la mayoría de los hombres les pasan desapercibidas cuantas cosas hacen despiertos, del mismo modo que se olvidan de lo que hacen cuando duermen.

Heráclito analiza la institución religiosa como un discurso como un sistema orgánico  que intenta remediar los anhelos, contingencias y aflicciones propias de la naturaleza humana.


Los hombres se aferran a la religión como una tabla de salvación y lo hacen de manera acrítica. Se despojan de su investidura racional y critica y se sumergen en la incuestionable fe que los guía a través de rituales. Los hombres con ello eluden la responsabilidad y temen la libertad, y se consuelan en la formalidad y cumplimiento del rito.


Quien cumple minuciosamente los ritos se salva.


El discurso religioso se  estructura con el principio de la oposición de contrarios. Tanto en cuestiones de lo mundano y sobrenatural y sobre lo que es la vida y la muerte, tanto del bien como del mal. Y mediante la exposición de dichos términos intenta esclarecer las cuestiones contrarias que urgen a la naturaleza humana.


El análisis de lo religioso lleva a Heráclito a clasificar  en tres modalidades de desenvolvimiento humano:

Hay tres clases de hombres según la religión: los perfectos videntes, los que han oído al Logos y lo han entendido, los que se inician en el camino de la verdad, pero aun no la comprenden en su plenitud, y los que ni han oído ni comprenden el logos.



Se lanza a criticar severamente contra los que realizan el ejercicio ritual sin convicción ni verdadero compromiso con lo sobrenatural. 

Y por la corrupción con que los hombres intentan celebrar de lo heroico y de lo divino.


Vanamente se purifican los hombres de los delitos de sangre manchándose con sangre, como si el que se ha metido en el barro pretendiera limpiarse con barro,

Dirigen suplicas a las estatuas como si se pudieran conversar con las casas, sin conocer la verdadera naturaleza de los dioses ni de los héroes.

Si la religión  vale, vale porque se ocupa de cuestiones opuestas, la 
vida y la muerte. Porque mortifica al hombre para perfeccionarse y conocerse. Aunque ocurra la fatalidad de nunca elevarse a lo trascendental.


La divinidad no es otra cosa que lo que uno hace de si mismo; es su carácter. No se posee alma creada por la divinidad; no posee una esencia prefijada. El hombre es su existencia, y su esencia  consiste en hacerse a los largo de la vida en conexión con el entorno sociopolítico  de las luchas necesarias.. Y ciertamente existen premios y castigos.

De Heráclito nos llega la idea de que el hombre se hace y se perfecciona así mismo mediante el fuego y la guerra, para remediar y enderezar sus debilidades y vicios. Persiguiendo con ello una vida honrosa que lo eleve a la integración energética mas pura con el universo

Las mejores muertes obtienen mejores asignaciones.

Los que perecen muertes en combate obtienen mayor purificación que los que mueren por enfermedades.


El hombre que alcanza el logos se reintegra con el universo ya que es una parte del mismo.

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