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jueves, 26 de marzo de 2009

Reflexiones Sobre La Familia.


Reflexiones sobre la familia.
Por Jesús Moises Delcid Robles.
moisesdelcid@gmail.com

La familia es la institución que da fundamento y fortaleza a la sociedad humana. La palabra familia viene a definirse como el conjunto de personas emparentadas entre sí que viven juntas.

“La familia es base de la sociedad y el lugar donde las personas aprenden por vez primera los valores que les guían durante toda su vida”.

Juan Pablo II.

Formalmente la familia se funda por el matrimonio, y es en dicha unión donde primeramente desarrollan los vínculos humanos, y donde se asienta el ambiente o medio propicio para establecer el convivio digno de las personas de quienes conforman dicha unión para la crianza y educación de los hijos.

“La paz y la armonía constituyen la mayor riqueza de la familia”.

Benjamín Franklin.

De la familia nacen los ciudadanos que multiplican a la sociedad, y en la familia se encuentran las primeras enseñanzas del desenvolvimiento social de las personas. Ya que los padres deben instruir a los hijos en los principales valores para el respeto de sí mismos y de los demás ciudadanos.

El lugar donde nacen los niños y mueren los hombres, donde la libertad y el amor florecen, no es una oficina ni un comercio ni una fábrica. Ahí veo yo la importancia de la familia.
Gilbert Keith Chesterton

Con el fortalecimiento de la institución de la familia se da también el fortalecimiento de la sociedad, ya que cuando se denigra o corrompen los lazos familiares ocurre en mayor grado, la descomposición o violencia social.

Es importante a quienes conforman una familia el desenvolverse con la mejor intención, pero sobretodo con el mejor ejemplo. Ya que los hijos aprecian en mejor disposición cuando existe la integridad moral de los padres.

“Un padre vale por cien maestros”.
George Herbert


La familia es un vinculo irrompible ya que siempre esta abierta, con el respeto al amor y cobijo de quienes la integran, y por mas que una persona se aleje siempre estará presente en quienes la integran. Es así que la familia es el hogar al que siempre se vuelve.

lunes, 23 de marzo de 2009

Crisis.


Crisis.
Por: Jesús Moises Delcid Robles.
moisesdelcid@gmail.com


El concepto de crisis generalmente es conocido en su aspecto económico, debido a las repercusiones financieras en la falta de recursos monetarios laborales o de productos.

Pero hay que ver que la palabra crisis es un concepto más amplio, que repercute tanto en el ámbito natural y en el ámbito personal.

El concepto de crisis proviene de la raíz griega Krinein, que significa separar o decidir.

Según el diccionario de la real academia española Crisis es la mutación importante en el desarrollo de un proceso. Ya de orden físico, ya histórico o espiritual.

Es decir, el concepto de crisis es la variación de los estados en los seres, es la ruptura de su armonía o estabilidad conllevándolos a una situación dificultosa o complicada.

Es una situación que representa una modificación en el desenvolvimiento de los seres y de las cosas. Así vemos en la naturaleza la carencia del alimento suficiente en una manada de animales vuelve una situación inestable en esa manada, por la competencia de lograr su subsistencia.

En los seres humanos ya sea en el ámbito personal, laboral, espiritual y social también se producen crisis. Vemos los casos de decisiones importantes en que las situaciones de crisis son momento de decisiones que se deben saber tomar para un bienestar hacia futuro, o el pleno desarrollo de las personas.

En el aspecto laboral también pueden surgir problemas o conflictos que consternan los procesos productivos o las relaciones personales dentro de las empresas.
“La mayoría de las personas gastan más tiempo y energías en hablar de los problemas que en afrontarlos”.
Henry Ford.

Aunque las crisis espirituales son de carácter mas profundo, por que conllevan a la relación del hombre con Dios, y son estos conflictos los más importantes y trascendentales en la plenitud de las personas. Un claro ejemplo se ve en la Biblia cuando Jesús antes de su arresto para ser enjuiciado y torturado hasta la muerte, ora entre lagrimas de sangre y suplicas por lo que ha de acontecer en su paso en este mundo. Es un Jesús en crisis que supo que decidir y afrontar dicho martirio.

Las crisis sociales, estas son de las más publicadas en los medios de comunicación y son la ruptura en la estabilidad armoniosa en las comunidades humanas. De causas muy variadas pero estas inestabilidades sociales detonan en la escasez de recursos necesarios para la subsistencia social, un fuerte desequilibrio en la riqueza de los diversos sectores que la conforman, la tergiversación de los valores humanos. Son el factor común de la mayor parte de las crisis en las sociedades humanas.

Un caso curioso representa el pensamiento oriental acerca de esta temática, y es que en esas regiones del mundo el concepto crisis simboliza una condición que se presta a dos condiciones opuestas (ambivalencia). Y es tanto la palabra crisis se define como un momento de un gran peligro como también se interpretare como el momento de una gran oportunidad. Es un momento crucial.

Por lo tanto la crisis afecta en los seres y en las personas como un estado de vigilia y de alerta, en los eventos y situaciones que les suceden. Es una ruptura en su cotidianeidad y en sus costumbres que los lleva a una repercusión de aquello en como van a proceder.
La vida es una ininterrumpida e intermitente sucesión de problemas que sólo se agotan con la muerte.
Ingmar Bergman.

Humanamente la crisis representa las limitaciones del hombre como un ser inserto en la realidad, ya que esta última lo rebasa en su naturaleza, es así como vemos representado al hombre en situaciones difíciles implorando el auxilio divino para afrontarlas y salir de ellas exitosamente. Celebre ejemplo de esto lo describen las tragedias griegas, símbolos de la problemática y de la fatalidad en la naturaleza humana que se ve amenazada por situaciones graves y dificultosas. Descriptivo es el llanto de Edipo rey en la celebre obra de Sófocles

¡Oh desgracia, que a los hombres horroriza el verla!

“Oh nube tenebrosa y abominable que como monstruo te has lanzado sobre mí, indomable e irremediable! ¡Ay de mí! ¡Ay de mí! ¡Como me penetran las punzadas del dolor y el recuerdo de mis crímenes!

Vemos claramente en el fenómeno de la crisis como existe la inestabilidad e incertidumbre en algún momento de nuestra vida, y como éste angustiante trance, nos revela lo limitante e inseguro de nuestra naturaleza como seres humanos.

Pero también las situaciones críticas se deben afrontar de manera virtuosa con las mejores cualidades de nuestra persona. Ya que son circunstancias que se deben resolver de la mejor manera para salir lo mas airosos y menos perjudicados de ellas. y es en dichos momentos donde nuestras cualidades resaltan ante la resolución de los problemas que vamos afrontando:“la crisis es la forja de las virtudes”

La crisis representa el detonante en el desarrollo de los seres ante situaciones adversas, más allá de un aspecto evolutivo sino más bien de un aspecto trascendental en los seres humanos.

Las crisis se deben de afrontar con la mejor disposición y la visión de resolverlas, ya que aunque sean grandes momentos de alerta y de suspenso, son situaciones que tarde que temprano pasaran y en el como afrontarlas nos encontraremos en una situación de menor perjuicio.

Finalmente espero dar a entender que la crisis es una situación de inestabilidad e incertidumbre en los seres y que aunque representa una seria circunstancia de peligro y de alerta constante, también es parte de la naturaleza en la realidad, en la ausencia de algún recurso importante para el desarrollo y la plenitud de los ya mencionados seres. Y se debe afrontar con las mejores cualidades para la subsistencia y resolución de los problemas ya que esta actitud redundara en el mejor desarrollo y trascendencia en los seres humanos.

Como en todo aquello que transita en este mundo quedan escritas las palabras de Arnold H. Glasow:

“Nada dura por siempre, ni siquiera tus problemas”.

jueves, 19 de marzo de 2009

La Universidad.


La universidad.
Por Jesús Moises Delcid Robles.
moisesdelcid@gmail.com

Muchos jóvenes se preparan en ingresar este año a instituciones educativas. Para realizar sus estudios en pos de una licenciatura o ingeniería, sobre alguna carrera que se identifique en la vocación, que ellos tienden, hacia algunas de las ciencias. Dicha institución se han denominado desde tiempo atrás, como universidad.

La universidad, que para muchos es desconocido, fue conformada en la era medieval, en el siglo XIII en la ciudad de parís. Años después surgirían otras universidades como la de Bolonia y Oxford. Es cierto que la influencia de las universidades provienen desde la antigüedad: ya sean de los círculos pitagóricos, la academia platónica y el liceo aristotélico. Y es pues que se instituye como un hogar de los saberes.

La palabra universidad proviene del latín en la raíces unus (que significa uno) y vertos (que significa girar, mover). Y en la asociación de estas raíces, se define a la universidad como “una comunidad orientada a una meta en común”: que es el saber.

Hoy en día se conoce a la universidad como un instituto publico o privado de enseñanza donde se hacen estudios de ciencias y letras, en un desarrollo gradual en las facultades (carreras, ciencias) correspondientes.(1)

Pero ¿cual es el fin o el objetivo de una universidad? Pues no es otro que el que profesores y estudiantes lo cuales a través de la investigación y la docencia persiguen la verdad bajo el modo de saber. Es decir, que tanto maestro y alumnos, los primeros aplicados a la certeza de la enseñanza y los segundos a la disciplina del estudio, ejerciten su intelectualidad para el esclarecimiento de sus conocimientos y con ellos aplicarlos en sus vidas.

El saber es la parte principal de la felicidad
Sócrates.

Bien lo explica Robert Hutchins que la finalidad de la educación: “no es conocer cada vez mas detalles del mundo sino comprender al mundo y comprometernos a nosotros mismos”. Por que una cuestión es estar bien informado de datos y cifras en aspectos científicos, y otra muy distinta bien edificado o formado en saberes que enriquecerán a la persona, a quienes les rodean y el ambiente en que habiten. Es pues, que adquieren un sentido de la vida.


¡Qué importa saber qué es una línea recta si no se sabe lo que es la rectitud!
Confucio
filósofo y moralista oriental


La universidad es mas que un mero tramite para obtener alguna pasantía, titulación o posgrado con fines de lucro, laboral o social. Más bien es el medio y el ambiente donde el maestro y el estudiante pueden desenvolverse enteramente en el ejercicio de la estudiosidad, la cual es totalmente opuesta a la curiosidad. Ya que en cuanto la curiosidad es un saber desordenado en cuestiones que no son primordiales en la formación de las personas. La estudiosidad es la búsqueda ordenada en la certeza de los conocimientos adquiridos. Es así, que curioso lo es cualquiera, estudioso es aquel con vocación de sabio.

La universidad es el ente que ayuda a reforzar al estudiante para que rinda al máximo, para mejorar sus posibilidades intelectuales, para que piense y reflexione por sí mismo. En pocas palabras es donde se aprende a pensar ordenadamente.

Y aprender a pensar ordenadamente es el saber discernir entre: ideas, sucesos, fenómenos y encontrar las causas que ayuden a comprenderlas ciertamente o entender que no podemos comprenderlas del todo. Evitando así charlatanerías fraudes o trivialidades en el saber humano.

“El analfabeto de mañana no será el hombre que no sabe leer, sino el que no ha aprendido la manera de aprender”
Bernardino Montejano.

Y es pues que todo aquel que desee ingresar a alguna institución universitaria, más allá del glamour, del nombre, del status o de los bienes posteriores que se puedan obtener de cursar una “carrera profesional”. Se debe tener en claro la formación personal en quienes interactúan dentro y fuera de la misma universidad, y en el compromiso que adquieren de buscar la verdad a través de la estudiosidad y de la investigación.

(1)Diccionario de la real academia española.

viernes, 27 de febrero de 2009

Filosofas.


Filosofas.
Por Jesús Moises del Cid R.
moisesdelcid@gmail.com

Desde de la antigüedad, ha sido de gran importancia (aunque poco reconocida), la participación de la mujer dentro de la filosofía. Quizá para muchos esto pueda significar una sorpresa por la celebridad y la relevancia de los hombres es manifiesta, también han sido un gran numero de mujeres quienes han participado y se han encaminado al conocimiento filosófico, científico, literario y religioso enriqueciendo el acervo intelectual humano.

Mujeres que se han adentrado en la profundidad del saber y han aportado conocimientos, ideas, propuestas, nuevas formas de planteamiento hacia los problemas. También han renovado, descubierto y difundido a las diversas corrientes de pensamiento que han influenciado a la ciencia y a la sociedad humana.

Desde los albores de la filosofía en la antigua Grecia han surgido personajes femeninos que han tenido participación activa en la difusión del saber humano, he aquí Diotima de Matinea (Maestra del celebre Sócrates), Hypatia de Alejandría, hija del reconocido matemático Teon, quien se convirtió en maestra de matemáticas, filosofía y otras ciencias de la importante biblioteca de Alejandría.

"Reserva tu derecho a pensar, pues incluso equivocarse es mejor que no pensar en absoluto."
Hypatia de Alejandría

Además de estas dos filosofas de la antigüedad se reconoce los aportes de Hiparquia, Asiotea, Artemisia, Clea, Gémina, Anficlea y Edesia. Quienes fueron relevantes en la propagación de la ciencia filosófica.

Mujeres que como muy bien expreso en sus conferencias el ya fallecido Carl Sagan han sido "...un símbolo de cultura y de ciencia", en su tiempo, en el ahora y aun mas en el futuro mientras la humanidad siga cultivando el saber.

En la edad media y el renacimiento son varias mujeres que se desenvolvieron en el ambiente intelectual. Mujeres que representan a estas épocas son Catalina de Siena, Hildegarda de Bingen y Teresa de Ávila.

“El amor más fuerte y más puro no es el que sube desde la impresión, sino el que desciende desde la admiración”.
Catalina de Siena
1347-1380.


Que a pesar de las carencias y obstáculos propios de cada época, se han sabido encumbrar hacia el conocimiento y el saber. Mas por la noble convicción de conocer y defender la verdad, que por el hecho de obtener poder y celebridad. Yendo más allá de las cuestiones superficiales y poco edificantes.

“La verdad padece, pero no perece”.
Teresa De Jesús

Tiempo después siguen surgiendo mujeres que intercambiaron comunicación con celebres filósofos, tal como Isabel de Bohemia. Esta mujer mantuvo un importante intercambio epistolar con René Descartes.

Y asombrosas son las estrategias que ingeniaron algunas intelectuales para introducirse en los ambientes culturales y poder acercase a los medios para estudiar y desarrollar sus estudios como incluso vestirse de hombre. Tal fue el caso de la marquesa de Chatelet.

Aquí en América tenemos a la reconocida sor Juana Inés de la cruz, que desde el ámbito religioso instauro una amplia biblioteca particular y cuyas obras enaltecían la cultura novohispana, tan así que aun es figura relevante en estos tiempos.

“Yo no estimo tesoros ni riquezas, y así, siempre me causa más contento poner riquezas en mi entendimiento que no mi entendimiento en las riquezas”.

Sor Juana Inés De La Cruz


Ya en la edad moderna y postmoderna siguen apareciendo mujeres que se aventuran en terrenos intelectuales con vocación y disciplina, pero con el serio compromiso de lograr la igualdad entre hombres y mujeres por medio de la manifestación de sus ideas con obras excelsas y frases que expresan la profundidad de su pensamiento.

“La luz del pensamiento filosófico no es la luz viviente del sol, sino la claridad”.

María Zambrano
Pensadora, ensayista y poeta española


“El problema de la mujer siempre ha sido un problema de hombres”.

Simone De Beauvoir

Y queda la invitación hecha para todos los jóvenes que se interesen en buscar y reconocer la obra de estas ilustres mujeres. Y más aun, la difusión de su conocimiento para las generaciones venideras. Así como también la invitación al estudio filosófico, el cual esta abierto tanto para hombres y mujeres, aprovechando los grandes recursos sociales, tecnológicos y mediáticos que tenemos hoy. No hay pretexto para no estudiar filosofía.

lunes, 5 de enero de 2009

Del Bien


Del Bien.
Por: Jesús Moisés Delcid Robles

Muchas veces hacemos distinción del bien y del mal. Incumbe al hombre este tema ya que todo aquello que obtiene de sus actos representa un bien particular y por tanto apetecible a su deseo de gozarlo. Pero es importante en nuestros días el entender a profundidad acerca de los bienes que deseamos, ya que en la actualidad se presenta la facilidad de obtener al alcance de la mano muchas cosas que deseamos. Pero habrá que discernir si en verdad dichos bienes representan un verdadero beneficio a nuestra plenitud y formación humana.

El bien es una dimensión esencial del ser humano, ya que el hombre es bueno por que tiene la capacidad de vivir, los entes que existen en nuestro universo tienen bondad ya que son tan perfectos como materialmente pueden serlo y es evidente por que tiene la capacidad de estar insertos en la realidad, y se encuentran en un orden universal. Por estas razones se demuestra someramente que el hombre tiene bondad existencial.

Si la verdad es aspiración suprema del hombre, es porque se convierte en bien. El hombre que aspira a la verdad aspira a un ideal supremo aspira al bien absoluto ya que si el alimento nutre al cuerpo, la verdad nutre al espíritu. Y el hombre siempre aspira a descubrirla y alcanzarla. El hombre busca el bien por ser perfecto, y por que perfecciona a su naturaleza humana, ya que el hombre al reconocer y comprender su naturaleza obviamente actúa como lo que es un ser humano. También cuando un hombre reconoce el valor trascendental del bien tiende a perfeccionar su ser con el bien que representan las virtudes humanas en sus actos humanos. Por ello cuida de no realizar un bien cualquiera, sino realiza y adquiere bienes que verdaderamente desarrolle y eleve su dignidad humana.

A la presencia universal del bien respondemos con nuestro apetito innato. Por su naturaleza benéfica el hombre tiende a la bondad, pero es por su libre albedrío y por su voluntad propia en que dirige sus actos en acercarse o alejarse al bien. Por ser un ente imperfecto el hombre tiene la capacidad de errar y desviarse del verdadero bien, pero también tiene la responsabilidad de rectificar su camino y el reflexionar sobre sus bienes.

Hay bienes que no apetecemos en sí y por sí, sino como medios para otros fines. Se trata de bienes útiles. Otros bienes, en cambio, los apetecemos en sí, pero no por sí, sino como algo que siguen y dependen del fin. Estos son los bienes deleitables. (1)
Pero hay también un bien apetecible y apetecido en sí y por sí mismo, el fin o bien absoluto(1)

Lo que busca cada hombre directa o indirectamente es su fin ultimo que es la felicidad, pero esta suele ser mundanamente imperfecta, cada bien al que tiende el hombre aspira a un trasfondo de felicidad, busca la seguridad y la certidumbre que humanamente carece por su naturaleza, busca la plenitud de su ser, busca lo perfecto.

(¡) Filosofía del Quijote
Agustín Basave Fernandez.

La Alegría Personal.


La alegría.
Por: Jesús Moises Delcid Robles
moisesdelcid@gmail.com
“La alegría es un gozo del espíritu”.

Es común escuchar cotidianamente acerca de la pesadumbre en el vivir y a las crisis que a diario nos enfrentamos, pero es mas preciso intentar entender que es la alegría, ya que al dirigirnos a ella tendrá más sentido nuestra existencia.

La alegría en primer lugar no proviene de lo material sino principalmente del espíritu humano, la alegría es un bien intangible e inmaterial, ya que no requiere para plenificarse en las personas de poder adquirir algún bien para tener la certeza de lograr ser alegres y mantenernos como tales.

La alegría mas bien proviene de la conciencia de nuestro ser
Del conocimiento de nuestra persona de cómo vamos mejorando y dejando aquello que perjudique o dañe nuestra personalidad. Es pues, condición importante evitar la ignorancia, y aumentar el conocimiento de quienes somos y de nuestro sentido de vida. Para gozar realmente del ser que somos y mirar la vida con mayor satisfacción y sentido, esto proviene de un ejercicio intelectual y espiritual en el amor a nuestra persona y a los demás.

Pero hay quienes refutan al cuestionarse de que el ser humano conoce el dolor y el sufrimiento. Pero al dolor y el sufrimiento no es su finalidad ni el modo de vida en el hombre, ya que este nace y vive para ser feliz. Y vivir en alegría para poder contemplar en mayor magnitud del mundo que le rodea y saber modificarlo en forma bondadosa y perfectiva.


Para Quien quiere ser feliz el primer paso, es querer serlo. Desde allí comienza el compromiso de vida por encontrar la felicidad y la alegría en la vida, pero el ser alegre y feliz no es siempre mantener una imagen de risa en la cara, ya que constantemente el hombre se enfrenta a grandes problemáticas y tiene que solucionar para abrirse paso ante la vida. Es pues que la felicidad como se menciono antes, es un bien interno que ayuda a mantener la vivacidad espiritual de cada hombre para mejorarse así mismo y poder solucionar los problemas que le aquejan.

El hombre se desenvuelve ante diversos cambios sentimentales, pero al buscarse la alegría, ayuda a mantener a raya las diversas pasiones que pueden entorpecer la mejoría del mismo hombre.

“Quien no ama, no ríe”.

Es indispensable el amor para ser felices ya que si no se ama lo que se es, no hay felicidad en su existir, sino una profunda consternación y frustración por no comprender su esencia personal. En primer lugar, hay que aspirar a amarnos a nosotros mismo y quienes somos, ayudando también en aminorar nuestros vicios y mejorar nuestras virtudes. Ya que se ama a lo que realmente es bueno y verdadero, no se puede amar plenamente lo que no se conoce o lo que no es bueno.

También es importante el amar las cosas que hacemos tanto en beneficio propio, como en beneficio hacia otras personas. Ya que quienes no buscan mas en su obras que una simple retribución monetaria o material simplemente caen en una fastidiosa rutina que va consumiendo a cada momento en que se existe, en un hacer por costumbre y no en amar lo que se hace.
Es en el bien espiritual del amor donde se conjunta y se desarrolla la felicidad y la alegría.

La persona que busca evadir la realidad tiene una alegría ficticia, el buscar ser alegres y felices no se trata de evadir la realidad, sino mas bien de intentar comprenderla (la realidad) y entender la situación de su estado humano, de amar lo que existe y lo que es, por que tiene la capacidad y la naturaleza de existir, de poder alcanzar ese grado de apreciación de las cosas, digno de las almas infantiles quienes se sorprenden al descubrir los detalles de las cosas que le rodean.

Para poder alcanzar la felicidad primeramente se debe mejorar la persona misma con la educación, el respeto hacia el propio ser humano y hacia los demás, mantener sometida toda pasión o sentimiento que perjudique la armonía personal.

Mantener buenas relaciones con nuestros prójimos y no interferir innecesariamente en asuntos que no incumben o están fuera de nuestra capacidad. Ver el sacrificio como un esfuerzo por el cual tenemos que transitar para realizar y poder alcanzar nuestras metas o para servir a los demás.

Es pues la alegría aquella actitud de poder enfrentar la vida y aun la adversidad manteniendo la fe en la bondad de las cosas y el sentido hacia la plenitud verdadera naturaleza del hombre.

domingo, 4 de enero de 2009

¿Diálogo o polémica?


¿Diálogo o polémica? ¡Ese es el dilema!
Por: Jesús Moisés del Cid Robles.
moisesdelcid@gmail.com

Por ser estudiante de filosofía he tenido, en diversas ocasiones, la experiencia de encontrar diversas cítricas, argumentos, posturas e ideas. Pero en la mayoría de los casos me he percatado de que hoy en día existe una fuerte tendencia hacia la opinión. Pero no de la opinión efectuada hacia la verdad y el sano diálogo, sino más bien el de una opinión vacía (o caprichosa, por no tener, quien la realiza, el ejercicio de estudiar y pensar hacia encontrar las causas ultima de los temas). Dicha opinión vacua tiende más a la violencia oral, que se conoce como polémica, que a la armonía intelectual de encontrar la certeza del argumento. Del cual se buscará: la claridad de la verdad.

Comúnmente la palabra diálogo se define como: la plática entre dos o más personas, que alternativamente manifiestan sus ideas o afectos. Es una discusión o trato en busca de avenencia. (1)

El diálogo es un arduo ejercicio pero además virtuoso, por que requiere de la docilidad y respeto de las partes en discusión. Las cuales van presentando juicios correctos y verdaderos (como diría Sócrates acordes al cauce del argumento de la verdad). Los cuales lleva a estas posturas ha confluir en la verdad, es de allí que debemos estar atentos a la definición griega del diálogo (diá: claridad, logos: idea) “la claridad de la idea”.

Es así que en la antigüedad los maestros, filósofos estudiantes y gentes de formación intelectual tenían el cuidado y prudencia que al abordar diversos temas intelectuales, lo deberían de hacer con personas acordes para la discusión e intercambio de ideas con el fin de la obtención de la verdad. De allí la frase celebre:

“el sabio no discute con el necio”.

Desgraciadamente hoy se considera a la intelectualidad: “como la violencia de la opinión (polémica) estructurada con sofismas o falacias”, es decir, con malas y falsas argumentaciones o ideas mal expresadas. Con las cuales se busca más enredar y ocultar la verdad para influir en la obtención de un beneficio ambicioso y particular.

La polémica es definida como: “el arte que enseña los ardides con que se debe ofender y defender cualquier plaza. (2)

Y es que en la discusión se pueden dar estas dos posturas, que van del diálogo cooperativo, cuyo objetivo es encontrar la solución “justa” o la mejor o la polémica erística, en la cual cada uno trata de imponer la propia razón prescindiendo del hecho de que pueda estar equivocado.

Por tanto, el dialogo y la polémica representan dos tipos de conductas en los intercambios discursivos, uno de naturaleza cooperativa, otro de naturaleza conflictiva.

Es pues que el medio más sano y adecuado en la interacción de las personas de verdadero saber, se da en el plano del diálogo respetuoso y armonioso. Siendo esta una discusión subordinada a la verdad, y en la cual dos o más personas buscan ante todo la clarificación y contemplación de la verdad.

El verdadero diálogo es la correcta y adecuada manifestación de ideas, con una estructuración de argumentos bien fundamentados en la razón y el amor a la verdad.

Cuidando del sabio consejo que reza:

“no se piensa por que se habla, sino se habla porque se piensa”. *

Es así que toda palabra debe de ir reflexionada y acertada al tema que se trata antes de ser enunciada. Si no tan solo el diálogo se degrada a un simple parloteo de absurdos.


Cuando encuentres un diálogo con adecuada expresión de las ideas; abre tus oídos, abre tu corazón y abre tu alma, para poder alcanzar el estado más noble del intelecto humano que es la búsqueda y contemplación de la verdad.

En conclusión, es en el diálogo donde debemos ser fuertes en el debate. Pero debemos ser más fuertes y sabios en los argumentos y en las ideas.

En un interesante texto en el que se expresa las reglas diálogo:

Primera, no te consideres infalible; no creas que tus ideas son intocables y tus argumentos incontrovertibles. Tienes todo el derecho a tratar de ser convincente, pero, si no lo logras, reconócelo. Mantente abierto a la duda y dispuesto a revisar tu posición de partida.

Segunda, busca un punto de partida común. La idea de que no se puede discutir si no se está de acuerdo, pero compartir al menos una premisa resulta fundamental distintas. Es decir encontrar la verdad.

Tercera, atente a lo que crees cierto. No afirmes como si fuera objetivamente verdadero lo que sabes que es falso o puramente subjetivo.

Cuarta, aporta las pruebas que se te piden. Si se te exige que demuestres algo, hazlo o prueba que es una pretensión absurda. Las pruebas serán de la calidad adecuada, y la cantidad, suficiente (puede bastar con una sola o puede ser necesario reunir más de una).

Quinta, no eludas las objeciones. En la disposición a responder a las contestaciones y a las críticas está la razón de ser de la discusión; por tanto, eludirlo la hace naufragar.

Sexta, no eludas la carga de la prueba. Si la patata quema ahora, no quemará menos cuando vuelva a tus manos.

Séptima, trata de ser pertinente. La irrelevancia de los argumentos es una de las causas más difundidas del vicio lógico.

Octava, esfuérzate en ser claro. La ambigüedad es un excelente recurso para los cómicos, no para el que discute.

Novena, no deformes las posiciones ajenas. Al referir los hechos o reformular las intervenciones del otro, aplica el principio de caridad, que impone, en sentido positivo, ser comprensivo, y en sentido negativo, no distorsionar. Atente a la mejor interpretación posible de la posición de tu interlocutor.
Décima, en condiciones de empate final, suspende el juicio, a no ser que comporte un daño mayor.

Undécima, en presencia de nuevos elementos, acepta la reapertura del debate y la revisión del caso. ***










1, 2: diccionario de la real academia española



*Victorino Rodríguez “la verdad liberadora”.


***LAS REGLAS DEL DIÁLOGO Y LOS MOVIMIENTOS DE LA POLÉMICA *
Adelino Cattani
Università di Padova
adelino.cattani@unipd.it