miércoles, 20 de mayo de 2015
sábado, 16 de mayo de 2015
Identidad.
Identidad.
Moises
Del Cid.
Pedro sentía sus manos degastadas por cavar
su propia tumba. Todo mundo se desconcertaba por lo excéntrico de su proyecto,
a nadie le gusta pensar que un día morirá.
Si no estás preparado para vivir tu vida se
disipará en mil temores, les contestaba Pedro.
Si hay algo seguro es que un día
nos despojaremos de este traje de carne y hueso, eso es lo único cierto que
contamos. Cada día nos enfrentamos a las mil y una incertidumbres las cuales ya
se nos hacen ordinarias y baratas. Por lo mismo apartamos nuestra mirada de lo
esencial para evadirnos por lo superfluo. Lo cómodo
nos enajena, lo esencial nos compromete. Y es el compromiso lo que
tratamos de evitar hoy en día. Porque lo esencial nos insta a trabajar en
aquello que no soportamos ver en nosotros mismos (nuestras fallas, nuestros
errores, nuestros vicios). Pero realmente el reparar en lo esencial es lo que
verdaderamente nos mejora.
Siempre caminamos en terreno
fangoso por no atrevernos a mirar aquello que nos da miedo. La vida es una
ruleta y segundo a segundo nos debatimos en muchas potencias a la vez, lo que
es y lo que puede ser.
Y ser mejor es vocación de lo que
existe y lo que es. Todo tiende a mejorar en la naturaleza. Porque lo que no
mejora se corrompe y se extingue.
Vivimos en una realidad
accidentalmente cambiante y sustancialmente constante. Saber quien se es, conforma
la principal respuesta en nuestra existencia. por algo los sabios exclamaban: “conócete
a ti mismo”. Porque conocerse así mismo es la verdadera misión en la vida. De
nada sirve vivir mil aventuras si no se
aprende de la experiencia. Por más intensa que sea una vida ésta termina en
frustración por no responder a la pregunta: ¿quién soy?
La identidad va más allá del nombre.
Nuestra identidad es lo más íntimo, es lo revelador, es lo que da sentido a
nuestra experiencia en el vivir. Si no sabes quién eres realmente estás
perdido. Al final lo que se hace y se deja de hacer es el exterior de quien se
es. La respuesta a la identidad es la mayor empresa en la existencia.
El saber quien se es, revela el
significado de lo que es propio. Yo soy, externamente se manifiesta como algo
simple, pero internamente es complejo. Yo soy, es la conclusión de los sabios
por que más allá de esas dos palabras lo demás es inefable para dicha
explicación. Es la conclusión en la existencia propia.
La
mayoría de las personas son otras: sus pensamientos, las opiniones de otros; su
vida, una imitación; sus pasiones, una cita.
miércoles, 8 de abril de 2015
San Alberto Magno y La virgen María.
San Alberto Magno había comentado el hecho que en su juventud
no poseía gran desarrollo intelectual y dado lo dificultoso del estudio en una
ocasión se dispuso a escapar del colegio donde estudiaba dispuesto a abandonar
sus estudios.
Pero al tratar de abandonar la institución mediante una
escalera plegada sobre la pared tuvo la aparición de la virgen maría quien le
dijo:
“Alberto ¿por que en vez de huir del colegio, no me rezas a
mí que soy causa de la sabiduría?
Si me tienes fe y confianza, yo te daré una memoria
prodigiosa. Y para que sepas que sí fui yo quien te la concedí, cuando te vayas
a morir, olvidarás todo lo que sabías”. Aquello ocurrió como la virgen le había
declarado.
En 1278, cuando dictaba una clase, le fallo súbitamente la
memoria y perdió la agudeza del entendimiento.
fuente http://www.corazones.org/
domingo, 5 de abril de 2015
El joven que consultó a Sartre.
En cierta discusión Sartre fue cuestionado por caso de un joven que busco un consejo personal sobre unirse a las fuerzas británicas en contra los nazis con la finalidad de vengar la muerte de su hermano aun teniendo que abandonar a su madre y más aun con amplia probabilidad de perder la vida. o quedarse al lado de su progenitora para no dejarla sola.
Sartre fue cuestionado por no haber dado una opinión precisa y acusado de no haberse comprometido en resolver el asunto al joven a lo cual el filosofo refuto:
"Si viene a pedir consejo, es que ya ha elegido la respuesta. prácticamente, yo hubiera podido muy bien darle un consejo; pero como él buscaba la libertad, quise dejarlo decidir. Por otra parte, sabía lo que iba a hacer, y eso es lo que hizo".
El existencialismo es un humanismo. Jean Paul Sartre.
domingo, 22 de marzo de 2015
Crítica sobre el arzobispo de Canterbury por Pedro Abelardo.
Pedro Abelardo presenta la siguiente crítica sobre el arzobispo de Canterbury. Cabe entender que hay diferencias en sus posturas de pensamiento.
Me acerque pues a ese anciano que debía su reputación más a
sus muchos años que a su talento o su cultura. Todos los que le abordaban en
busca de su opinión sobre un asunto en que se sentían inseguros se marchaban
más inseguros aún. Si uno se limitaba a escucharlo parecía admirable, pero si
se lo interrogaba era una nulidad. En cuanto a las palabras era admirable, en
cuanto a la inteligencia digna de desprecio y en cuanto a la razón fatuo. Su llama
llenaba de humo toda la casa en lugar de iluminarla.
Desde lejos su árbol de
copioso follaje atraía las miradas pero cuando se veía de cerca y con más
cuidado, advertía uno que ese árbol no tenía frutos. Cuando me acerqué para
recoger su fruto comprobé que el árbol parecía a la higuera maldita por el
señor o a un viejo roble con el que lucano compara a Pompeyo:
“se mantiene cubierto a la sombra de un gran nombre. Cual un
soberbio roble en medio de los campos”.
Sabiendo a qué atenerme, no perdí más tiempo en su escuela.
miércoles, 18 de marzo de 2015
Plotino y el proyecto República.
Con 60 años, y con el
permiso del emperador romano Galiano, intentó
fundar una comunidad de naciones basada en el modelo de La
República de Platón, en la ciudad de Campania, pero el proyecto
fracasó a causa de la oposición de los consejeros de Galiano. Continuó
enseñando y escribiendo hasta su muerte.
Dejando dicha obra platónica como un modelo meramente utópico.
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