El cuidado en el beneficio.
Por Jesus Moises Delcid
En la mayoria de las ocasiones cuando se inica con una empresa, y dicho proyecto se ve afortunado por la novedad del mismo, se recauda una buena cantidad de efectivo y otras formas de pago. Esta dinámica económica se percibe como un gran beneficio para los administradores y propietarios, quienes antes que nada, deben estar alertas al manejo de dicha bonanza económica ya que generalmente ocurre un gran descuido y desvían los recursos economicos de la empresa a caprichos y satisfacciones personales. En cuyo placer recibido desvía la atención del mayor provecho de la empresa en aras de su crecimiento y establidad economica.
Una empresa conlleva una gran responsabilidad, por que las desiciones y movimientos tanto administrativos, como economicos y sobre todo personales que se hecen dentro d e la misma contribuyen a su desarrollo o afectación.
Así , ya sea en un período de bonanza que es cuando con mayor cuidado se debe administrar tanto el circulante economico y la productiviodad laboral, para reorientarla hacia etapas de crisis o períodos de baja utilidad que comunmente se llaman “las vacas flacas”.
Los despilfarros, el exceso de confianza, las malas desiciones son principalmente los causales de los golpes letales que destruyen empresas con prominente futuro. Tambien son perjuciales la falta de innovación, como la carencia de una filosofía empresarial.Y a que por mas pequeño sea un negocio este debe tener una orientación a seguir para su desarrollo y crecimiento. Al igual como la prudencia y disciplina de pago en cuestiónes de inversion y de manejo de proveedores.
Como bien expresa el sentido común en frases tan claras y directas que se pueden escuchar en lo cotidiano “Aquel que nunca ha tenido dinero y no sabe administrar la empresa, cuando obtiene fortuna lo mas probable es que la despilfarre”.
Cuando obtenemos excedentes en los ingresos nuestra confianza personal se inflama y es cuando abrimos las compuertas a todos nuestros caprichos y deseos reprimidos, y nos lanzamos en busqueda de sus satisfacción. Y es en esa confianza inflamada cuando descuidamos tanto los pasivos, los activos y la existencia en la empresa, así como el desenvolvimiento económico a nuestro alrededor.
Por que es común la actitud de tomar cartas en el asunto en la problemática de la empresa cuando esta ya ha sufrido graves reveses en su desempeño. Tornándose en un ambiente conflictivo, áspero y de profunda negatividad tanto para quienes trabajan en ella como para quienes ocupan de sus servicio. Se torna en un ambiente de dificultad y decepción.
Lo que un día prometía como un desarrollo, bonanza y crecimiento. Ahora se estanca en una situación problemática, estresante y de aflicción.
Pero no todo esta perdido, ciertamente las crisis son la forja de las empresas y de la spersonas, y como dice aquel adagio que ”Lo que no te destruye te vuelve más fuierte”. Es cuando se afrontan los problemas con deisiciones en pro de su solución y se toman las medidas que ayuden a solventar las carencias y fallas laborales encaminándose a la estabilidad de la compañía.
Dicha tarea no es fácil pero generalmente no es imposible. más se requiere en primer lugar del fortalecimiento de la voluntad para romper el círculo vicioso que esta afectando al negocio.
Para evitar una situación desastroza deben reflexionarse frecuentemente las cuestiones:
¿En que situación esta mi empresa?
¿Estoy satisfecho con el desempeño de la misma?
¿Qué tan optima es su capacidad y desarrolllo?
¿Me gusta mi negocio?
Insisto otra vez en que 2toda empresa conlleva muchas responsabilidades”, ya que el beneficio y desarrollo en un negocio no solo enriquece económicamente sino que también lo hace crecer personal y socialmente. De acuerdo al estado y conduccion manifestará, en cierta manera, la cualidad de las personas que trabajan en el.
Pero se debe estar atento al manejo de los beneficios, porque como dice aquella adevrtencia “En el exceso del placer esta la ruina”.
sábado, 24 de julio de 2010
martes, 20 de julio de 2010
La disposición a escuchar.
La Disposición A Escuchar
Por: Jesus Moises Delcid R
Cierto día observe un letrero en una pared que decía: “que tu lengua no te vuelva sordo”. ¡Curiosa frase! me pareció en ese momento. Mas al transcurrir el tiempo y mis experiencias personales, me dí cuenta lo cierto y poderosa que era la lección que contenía el sustento de dicha oración. Es evidente, que cuando las sociedades humanas se desarrollan sus relaciones interpersonales se vuelven más dinámicas y complejas. Quizás se pueda pensar que se produce un desempeño impulsivo de formas y modales externos. Los cuales en el interior de cada persona comúnmente se toman como meras formalidades superfluas para una “civilizada” convivencia entre conciudadanos.
Además, nos hemos visto rodeados de tanta innovación en todas las facetas y el gran despliegue que la tecnología nos ha proporcionado una enorme cantidad de juguetes y adminículos que facilitan nuestras vidas y la oportunidad de generar nuevas maneras de contacto interpersonal. Pero hay algo que no ha cambiado en lo esencial en la comunicación humana que es: “una relación de transmisión y de recepción y sobretodo de retroalimentación de ideas y sentimientos encapsulados en el mensaje”. “Una comunicación: es la relación entre dos o más personas participantes y activas en dicho proceso”.
El diálogo como bien lo expresaron los griegos: “es la claridad del pensamiento, la claridad del mensaje, la claridad de la idea”. Proveniente de sus términos Día (a traves) logos (expresión). Si no se toma en cuenta este sentido la comunicación perderá fuerza y la humanización que su importancia requiere convirtiéndola en un recurso pobremente retórico, polémico y ridículo.
El ejercicio de la comunicación requiere tener conciencia en la manifestación de lo que queremos decir, y de la importancia de lo que se pueda transmitir a la vida de con quienes convivimos. Quizás las ventajas que nos ha dado el alcance en el desarrollo social y tecnológico en nuestra actualidad ha desviado la idea de trascendencia personal en la mayoría de los hombres. Pero dicha relevancia aún pervive en el aspecto intelectual de cada y hombre y cada mujer por ser un aspecto de la naturaleza humana. Y teniendo en cuenta esto nos percatamos de lo valioso en lo que hablamos y sobretodo, en lo que escuchamos de otras personas.
La importancia de la comunicación y el ingrediente especial en cada charla, es una buena disposición a escuchar a los demás. Pero no como un escuchar en formalidad, sino en un escuchar para comprender a la otra persona, para aprender de ella para compartir de sus ideas y sentimientos. Ello con la finalidad de enriquecer nuestra experiencia humana y para tener una mayor propensión a la verdad, a la claridad de lo que decimos escuchando a los demás.
Para poder comprender a otra persona es preciso reconocer que aprendemos de ella.
Jaime Nubiola.
¿Cuantas personas que están a tu alrededor no sienten la necesidad de poder expresar algo importante a los demás? pero la inseguridad de “quedar mal” o “quedar en ridículo” impide ese paso de transmitir algo que puede ser muy importante para el otro y que queda truncado por esa falta disposición a escuchar al prójimo. Como ya he expresado en otras ocasiones, nuestra sociedad se distingue en hablar mucho y decir poco, expresamos palabras en demasía pero empobrecidas a falta del sentido de trascendencia que tenemos como personas. Y que una frase con apego a la verdad que pudiésemos decir hoy, puede resonar a través de los siglos. Como expreso Alberto Magno ante la burla que hacían los condiscípulos hacia el mutismo de su alumno Tomas de Aquino.
Es así que en cualquier parte en cualquier café, salón, oficina o auto podemos ver a parejas o grupos de personas todas hablando, unas sobre otras, en una ensalada anárquica de expresiones. Unas apagadas, otras exageradas sobre diversos asuntos al mismo tiempo, pero cuyo mensaje ulterior en nada afectará ni mejorará a los demás por que nadie esta escuchando realmente dentro esa especie de caos lingüístico. Donde el desenfreno verbal estalla en diversas manifestaciones orales y gesticulares, más que al final como todo fuego, se apagara y no quedara más que cenizas y ninguna luz, ni claridad acerca de lo que se hablo.
Es así que como vemos y nos desenvolvemos en una manera descuidada en lo que hablamos y en lo que manifestamos, por que no hemos desarrollado en gran medida esa capacidad de escuchar realmente a los demás. Ya que si bien atendemos a lo que el otro expresa, por dentro vamos realizando prejuicios en forma despegada de la otra persona, porque comúnmente no estamos dispuestos a comprender al otro, sino que vamos formando de manera personal acerca de lo que pensamos de ella sin tener en cuenta aquello que nos esta comunicando y que al final terminará siendo una “etiqueta” de lo que pensamos de ella y no a alguien que comprendemos realmente.
Así que para una buena comunicación y diálogo se requiere la verdadera disposición de escuchar a los demás. Ya que si no se tiene en cuenta esto, se vuelve una formalidad estéril e intrascendente y en un conjunto de monólogos en forma caótica.
Los celulares, las computadoras, y tantos utensilios electronicos son solo medios que ayudan a facilitar la relaciones interpersonales pero que al final dependen del adecuado ejercicio de los usuarios. Quienes deben tener en claro que el ejercicio de comunicación estan en función a la relación y la comprensión de y hacia otras personas.
En pocas palabras la comunicación es darles cabida a los demás en nuestra vida, es estar en disposición de admitir a los demás. Es un ejercicio que une las voces al entendimiento y a la inclusión de las personas.
Aprendí poco a poco a comprender, a no aplicar una idea preconcebida, a acoger a la persona partiendo de ella misma.
Romano Guardini.
Por: Jesus Moises Delcid R
Cierto día observe un letrero en una pared que decía: “que tu lengua no te vuelva sordo”. ¡Curiosa frase! me pareció en ese momento. Mas al transcurrir el tiempo y mis experiencias personales, me dí cuenta lo cierto y poderosa que era la lección que contenía el sustento de dicha oración. Es evidente, que cuando las sociedades humanas se desarrollan sus relaciones interpersonales se vuelven más dinámicas y complejas. Quizás se pueda pensar que se produce un desempeño impulsivo de formas y modales externos. Los cuales en el interior de cada persona comúnmente se toman como meras formalidades superfluas para una “civilizada” convivencia entre conciudadanos.
Además, nos hemos visto rodeados de tanta innovación en todas las facetas y el gran despliegue que la tecnología nos ha proporcionado una enorme cantidad de juguetes y adminículos que facilitan nuestras vidas y la oportunidad de generar nuevas maneras de contacto interpersonal. Pero hay algo que no ha cambiado en lo esencial en la comunicación humana que es: “una relación de transmisión y de recepción y sobretodo de retroalimentación de ideas y sentimientos encapsulados en el mensaje”. “Una comunicación: es la relación entre dos o más personas participantes y activas en dicho proceso”.
El diálogo como bien lo expresaron los griegos: “es la claridad del pensamiento, la claridad del mensaje, la claridad de la idea”. Proveniente de sus términos Día (a traves) logos (expresión). Si no se toma en cuenta este sentido la comunicación perderá fuerza y la humanización que su importancia requiere convirtiéndola en un recurso pobremente retórico, polémico y ridículo.
El ejercicio de la comunicación requiere tener conciencia en la manifestación de lo que queremos decir, y de la importancia de lo que se pueda transmitir a la vida de con quienes convivimos. Quizás las ventajas que nos ha dado el alcance en el desarrollo social y tecnológico en nuestra actualidad ha desviado la idea de trascendencia personal en la mayoría de los hombres. Pero dicha relevancia aún pervive en el aspecto intelectual de cada y hombre y cada mujer por ser un aspecto de la naturaleza humana. Y teniendo en cuenta esto nos percatamos de lo valioso en lo que hablamos y sobretodo, en lo que escuchamos de otras personas.
La importancia de la comunicación y el ingrediente especial en cada charla, es una buena disposición a escuchar a los demás. Pero no como un escuchar en formalidad, sino en un escuchar para comprender a la otra persona, para aprender de ella para compartir de sus ideas y sentimientos. Ello con la finalidad de enriquecer nuestra experiencia humana y para tener una mayor propensión a la verdad, a la claridad de lo que decimos escuchando a los demás.
Para poder comprender a otra persona es preciso reconocer que aprendemos de ella.
Jaime Nubiola.
¿Cuantas personas que están a tu alrededor no sienten la necesidad de poder expresar algo importante a los demás? pero la inseguridad de “quedar mal” o “quedar en ridículo” impide ese paso de transmitir algo que puede ser muy importante para el otro y que queda truncado por esa falta disposición a escuchar al prójimo. Como ya he expresado en otras ocasiones, nuestra sociedad se distingue en hablar mucho y decir poco, expresamos palabras en demasía pero empobrecidas a falta del sentido de trascendencia que tenemos como personas. Y que una frase con apego a la verdad que pudiésemos decir hoy, puede resonar a través de los siglos. Como expreso Alberto Magno ante la burla que hacían los condiscípulos hacia el mutismo de su alumno Tomas de Aquino.
Es así que en cualquier parte en cualquier café, salón, oficina o auto podemos ver a parejas o grupos de personas todas hablando, unas sobre otras, en una ensalada anárquica de expresiones. Unas apagadas, otras exageradas sobre diversos asuntos al mismo tiempo, pero cuyo mensaje ulterior en nada afectará ni mejorará a los demás por que nadie esta escuchando realmente dentro esa especie de caos lingüístico. Donde el desenfreno verbal estalla en diversas manifestaciones orales y gesticulares, más que al final como todo fuego, se apagara y no quedara más que cenizas y ninguna luz, ni claridad acerca de lo que se hablo.
Es así que como vemos y nos desenvolvemos en una manera descuidada en lo que hablamos y en lo que manifestamos, por que no hemos desarrollado en gran medida esa capacidad de escuchar realmente a los demás. Ya que si bien atendemos a lo que el otro expresa, por dentro vamos realizando prejuicios en forma despegada de la otra persona, porque comúnmente no estamos dispuestos a comprender al otro, sino que vamos formando de manera personal acerca de lo que pensamos de ella sin tener en cuenta aquello que nos esta comunicando y que al final terminará siendo una “etiqueta” de lo que pensamos de ella y no a alguien que comprendemos realmente.
Así que para una buena comunicación y diálogo se requiere la verdadera disposición de escuchar a los demás. Ya que si no se tiene en cuenta esto, se vuelve una formalidad estéril e intrascendente y en un conjunto de monólogos en forma caótica.
Los celulares, las computadoras, y tantos utensilios electronicos son solo medios que ayudan a facilitar la relaciones interpersonales pero que al final dependen del adecuado ejercicio de los usuarios. Quienes deben tener en claro que el ejercicio de comunicación estan en función a la relación y la comprensión de y hacia otras personas.
En pocas palabras la comunicación es darles cabida a los demás en nuestra vida, es estar en disposición de admitir a los demás. Es un ejercicio que une las voces al entendimiento y a la inclusión de las personas.
Aprendí poco a poco a comprender, a no aplicar una idea preconcebida, a acoger a la persona partiendo de ella misma.
Romano Guardini.
jueves, 8 de julio de 2010
Ego.
Ego.
Por: Jesus Moises Delcid Robles.
De pronto surgió una pregunta así de improviso: ¿quien soy? no tengo la más mínima idea de mi identidad. Toda la vida me han preocupado otras cuestiones más nunca en saber identificarme a mí mismo. Mi única referencia es la imagen frente al espejo, pero hasta ahí.
Desde pequeño me educaron y prepararon más para mi desenvolvimiento laboral y social, pero nunca para saber quien y hacia donde debo ir. Nunca realmente me inquieto el pensamiento por descubrir y desentrañar mi personalidad de entre todos mis goces y ocupaciones y obligaciones.
Me doy cuenta de que he vivido más para los demás que para mí mismo. He vivido con una personalidad externa sin complemento con lo interno, en un proceder no del todo sustancial. Me encuentro anémico de mi propio yo. Siempre he actuado más por formalidad que por convicción, deambulando entre palabras y posturas que más aparentan un juego social que un desenvolvimiento personal. En un vago sentimiento de pertenencia a la comunidad si en el más mínimo apego a la naturaleza humana del prójimo, que más que benevolencia denota hipocresía, donde lo que más importa es tan solo la falsa buena intención. En palabras mas que en hechos.
En esta jungla social que asemeja la lucha de animales predadores y animales de presa. En donde el más rapaz asola en sus asechanzas toda oportunidad para su beneficio sobre el débil que en vez de prepararse, solo vive y se desvive en el dolor de su vulnerabilidad. En un vulgar espectáculo de poderosos y oprimidos en que los oportunistas buscan la menor ocasión para joder al prójimo y obtener alguna bagatela y así fomentar su soberbia en una vacua hazaña que embriaga sus delirios de grandeza hasta llegar al carroñero el cual busca beneficiarse de la desgracia ajena.
Todo ello puede desencadenar en una crisis personal, cuando existe la convicción en el llamado a descubrir la propia identidad en angustiosas preguntas ¿quién soy? ¿Qué hago yo aquí?
Muchos dirán que he caído en el narcicismo y en un desbordado egocentrismo. Más yo les refiero: que una vida sin identidad propia, es más bien una aventura sin sentido. Sin tener la más importante referencia de un hombre en el mundo: la comprensión de sí mismo.
Vivimos en una burda imitación, que más bien nos aleja de la congruencia de nuestra naturaleza humana. En una carrera frenética y desenfrenada contra el tiempo, contra los demás y contra nosotros mismos. Basados en las dogmaticas consignas de “ser el mejor”, “no tener límites”, “ser libres”. Dichas prioridades son mas confusas que claras por que solo dan pie a desencadenar una conducta mas bien neurótica ante la vida, en un proceder agresivo contra todo lo que se interponga al paso, al logro de su “excelencia personal y profesional” pero que al final no queda un hombre virtud, si no más bien, un hombre de soberbia inflada el cual estalla ante la espina de la adversidad.
Sin identidad marcho por el mundo alabando al poderoso y siguiendo sus pasos y deshonrando la virtud del sabio. Loando el cinismo del corrupto sin el menor empacho a mi conciencia, ya que ha evolucionado a un estado mucho más allá del bien y del mal, sin corrección y en obtención al capricho de mis apetencias pero cuyo desenfreno, con el tiempo, me llevará a la dolorosa resaca de mis consecuencias.
Vivir en la completa inconsciencia de mi identidad es deambular por muchos lugares, buscando algo que investigo por fuera y que cargo dentro, que es mi verdadera personalidad, mi naturaleza, mi unicidad. Mi singularidad.
Al final puedo ver que el encuentro con mi identidad propia: es un comprensivo de mí mismo y no un comparativo de los demás. Si no tengo esto (mi identidad), no hay enclave para mi persona y mi naturalidad personal.
Un gran logro en esta vida, es encontrarse así mismo. Por que sí no se conoce uno bien ¿como puede esperar compartir lo mejor de s{i mismo para con los demás?
Por: Jesus Moises Delcid Robles.
De pronto surgió una pregunta así de improviso: ¿quien soy? no tengo la más mínima idea de mi identidad. Toda la vida me han preocupado otras cuestiones más nunca en saber identificarme a mí mismo. Mi única referencia es la imagen frente al espejo, pero hasta ahí.
Desde pequeño me educaron y prepararon más para mi desenvolvimiento laboral y social, pero nunca para saber quien y hacia donde debo ir. Nunca realmente me inquieto el pensamiento por descubrir y desentrañar mi personalidad de entre todos mis goces y ocupaciones y obligaciones.
Me doy cuenta de que he vivido más para los demás que para mí mismo. He vivido con una personalidad externa sin complemento con lo interno, en un proceder no del todo sustancial. Me encuentro anémico de mi propio yo. Siempre he actuado más por formalidad que por convicción, deambulando entre palabras y posturas que más aparentan un juego social que un desenvolvimiento personal. En un vago sentimiento de pertenencia a la comunidad si en el más mínimo apego a la naturaleza humana del prójimo, que más que benevolencia denota hipocresía, donde lo que más importa es tan solo la falsa buena intención. En palabras mas que en hechos.
En esta jungla social que asemeja la lucha de animales predadores y animales de presa. En donde el más rapaz asola en sus asechanzas toda oportunidad para su beneficio sobre el débil que en vez de prepararse, solo vive y se desvive en el dolor de su vulnerabilidad. En un vulgar espectáculo de poderosos y oprimidos en que los oportunistas buscan la menor ocasión para joder al prójimo y obtener alguna bagatela y así fomentar su soberbia en una vacua hazaña que embriaga sus delirios de grandeza hasta llegar al carroñero el cual busca beneficiarse de la desgracia ajena.
Todo ello puede desencadenar en una crisis personal, cuando existe la convicción en el llamado a descubrir la propia identidad en angustiosas preguntas ¿quién soy? ¿Qué hago yo aquí?
Muchos dirán que he caído en el narcicismo y en un desbordado egocentrismo. Más yo les refiero: que una vida sin identidad propia, es más bien una aventura sin sentido. Sin tener la más importante referencia de un hombre en el mundo: la comprensión de sí mismo.
Vivimos en una burda imitación, que más bien nos aleja de la congruencia de nuestra naturaleza humana. En una carrera frenética y desenfrenada contra el tiempo, contra los demás y contra nosotros mismos. Basados en las dogmaticas consignas de “ser el mejor”, “no tener límites”, “ser libres”. Dichas prioridades son mas confusas que claras por que solo dan pie a desencadenar una conducta mas bien neurótica ante la vida, en un proceder agresivo contra todo lo que se interponga al paso, al logro de su “excelencia personal y profesional” pero que al final no queda un hombre virtud, si no más bien, un hombre de soberbia inflada el cual estalla ante la espina de la adversidad.
Sin identidad marcho por el mundo alabando al poderoso y siguiendo sus pasos y deshonrando la virtud del sabio. Loando el cinismo del corrupto sin el menor empacho a mi conciencia, ya que ha evolucionado a un estado mucho más allá del bien y del mal, sin corrección y en obtención al capricho de mis apetencias pero cuyo desenfreno, con el tiempo, me llevará a la dolorosa resaca de mis consecuencias.
Vivir en la completa inconsciencia de mi identidad es deambular por muchos lugares, buscando algo que investigo por fuera y que cargo dentro, que es mi verdadera personalidad, mi naturaleza, mi unicidad. Mi singularidad.
Al final puedo ver que el encuentro con mi identidad propia: es un comprensivo de mí mismo y no un comparativo de los demás. Si no tengo esto (mi identidad), no hay enclave para mi persona y mi naturalidad personal.
Un gran logro en esta vida, es encontrarse así mismo. Por que sí no se conoce uno bien ¿como puede esperar compartir lo mejor de s{i mismo para con los demás?
sábado, 19 de junio de 2010
Avatar.
Avatar.
Por: Jesús Moises Delcid Robles.
moisesdelcid@gmail.com
El veneno de la sociedad actual y que lentamente atenta al bienestar personal es la comodidad. Ya que la proximidad de elementos, actitudes e instrumentos que nos facilitan las labores cotidianas han creando en muchos individuos una insana dependencia a ellos que en su mayoría hacen que pierdan la significación del esfuerzo personal hacia la obtención de fines personales, metas intelectuales y bienes materiales. Quedado estancados en el suave confort de una vida sin examen y de un ocio vacío que van manteniendo en un estad’io holgazan y sin sentido.
La bonanza y la accesibilidad a medios que aligeran el desarrollo de actividades tanto laborales, sociales y de dispersión en mucho de los casos hace que las nuevas generaciones no comprendan el valor de el esfuerzo realizado y el gran significado que lleva impreso a quien da lo mejor de sí mismo en la realización de una obrao hecho. Quedándose como solo expectadores de la sociedad y del mundo en su tiempo, sin tener en cuenta en ser protagonistas de su propia vida.
Principalmente la comodidad que nos rodea nos sirve mas bien como un aliciente a la enajenación de lo que hacemos y en lo que vivimos y radicalmente en lo que somos. Caemos en una rutina del hacer por hacer, perdiendo la trascendencia que nos da el sentido del Por que hacemos lo que hacemos o dejamos de hacer algo.
Dicha enajenación, que nos produce la exagerada dependencia de los medios y actitudes hacia la comodidad, nos lleva gravemente a la evasión de la realidad. Despersonalizando al ser humano en un desenvolvimiento aligerado del compromiso de sus actos y sus pensamientos.
Bien lo describió díogenes en la antigua grecia, quien se encaminaba lámpara en mano durante el día por las calles de la ciudad. Y que era cuestionado por su proceder ¿ que buscas diogenes? Y el respondía busco hombres. A lo cual le contrariaban nuevamente ¿ y nosotros que somos? ¡ustedes son solo sombras!.
Es claro el llamado que clama desde hace miles de años en la antiguedad hacia confort y la ligereza en la vida personal nos va trastornando en sombras de hombres absorbidos por la enajenación de nuestro vivir y por el exageradoestima a la tecnología, trocando nuestra realidad personal por una realidad virtual que se expande a todas nuestras relaciones humanas. En un avatar.
Poco a poco el hombre se va despojando de lo que és, al confeccionarse elementos virtuales no en un sentido de mejoramiento personal sino más bien de una vacúa estética y capricho personal. Al grado de rechazar una maduración personal, tan solo por retraerse a una actitud absurda, desenfadada e indiferente de sí mismo. Es decir en una personalidad pueril.
La negación de lo que se és. Es una de las disposciones que nos llevarán a graves crisis y que desembocarán en un profundo perjuicio social que desvanecerá en gran medida los rasgos de humanidad en nuestra convivencia . Así como nos convertiremos en seres brutos que rumiarán formúlas, palabras y opiniones que en nada y para nada tendrán un verdadero significado en nuestro vivir, sino que cumplirán un costumbrismo ligero y una hipocrita formalidad en nuestro saber corrupto y descarnado.
El hombre que desea transformarse ciegamente en una avatar, esta destinado a la desgracia por que al negarse a ser lo que es. Niega el verdadero tesoro que posee su humanidad y al negarse ésta no se atreverá cultivarla realmente y menos a disciplinarse en ser mejor. Por que al ser indiferente a su espíritu y al descarnarse en pos de digitalizarse perderá su compromiso de realización y mejoramiento personal y humano en pos de realizarse en un ser virtual digital por capricho personal.
La comodidad descuidada, es el veneno de nuestra sociedad actual. Si bien, dicha comodidad es benéfica y satisfactoria lo es en cierto punto y hasta cierto límite. Más el esfuerzo personal nos conlleva a la solución de problemas y a la superación humana ante la adversidad. Pero mediante que con el confort más que soluciones buscamos la evasión de los problemas y de la vida misma. Desligándonos de todo compromiso y responsabilidad que nos conmueva a ayudar al prójimo y a realizarnos como personas maduras y plenas.
La edificación humana, hoy en día, se trastorna en una enajenación humana. El hombre ya no contempla las estrellas con los pies en la tierra, más bien trastoca con su exagerado apego a la tecnología e imaginación desentonada, la realidad que le rodea en un esfuerzo por estar fuera de sí mismo.
¿Cuál es el nuevo sentido de nuestro vivir? Simplemente perder la conciencia de nuestro ser y nuestra existencia, en un ejercicio despersonalizante alienándonos de lo que somos, en un ligero pacer de nuestras vidas.
Que importa lo que llegue a suceder. Mientras no interrumpa nuestra ligereza y placer en la comodidad de nuestra vida digital evitándonos todo esfuerzo físico y espíritual.
Por: Jesús Moises Delcid Robles.
moisesdelcid@gmail.com
El veneno de la sociedad actual y que lentamente atenta al bienestar personal es la comodidad. Ya que la proximidad de elementos, actitudes e instrumentos que nos facilitan las labores cotidianas han creando en muchos individuos una insana dependencia a ellos que en su mayoría hacen que pierdan la significación del esfuerzo personal hacia la obtención de fines personales, metas intelectuales y bienes materiales. Quedado estancados en el suave confort de una vida sin examen y de un ocio vacío que van manteniendo en un estad’io holgazan y sin sentido.
La bonanza y la accesibilidad a medios que aligeran el desarrollo de actividades tanto laborales, sociales y de dispersión en mucho de los casos hace que las nuevas generaciones no comprendan el valor de el esfuerzo realizado y el gran significado que lleva impreso a quien da lo mejor de sí mismo en la realización de una obrao hecho. Quedándose como solo expectadores de la sociedad y del mundo en su tiempo, sin tener en cuenta en ser protagonistas de su propia vida.
Principalmente la comodidad que nos rodea nos sirve mas bien como un aliciente a la enajenación de lo que hacemos y en lo que vivimos y radicalmente en lo que somos. Caemos en una rutina del hacer por hacer, perdiendo la trascendencia que nos da el sentido del Por que hacemos lo que hacemos o dejamos de hacer algo.
Dicha enajenación, que nos produce la exagerada dependencia de los medios y actitudes hacia la comodidad, nos lleva gravemente a la evasión de la realidad. Despersonalizando al ser humano en un desenvolvimiento aligerado del compromiso de sus actos y sus pensamientos.
Bien lo describió díogenes en la antigua grecia, quien se encaminaba lámpara en mano durante el día por las calles de la ciudad. Y que era cuestionado por su proceder ¿ que buscas diogenes? Y el respondía busco hombres. A lo cual le contrariaban nuevamente ¿ y nosotros que somos? ¡ustedes son solo sombras!.
Es claro el llamado que clama desde hace miles de años en la antiguedad hacia confort y la ligereza en la vida personal nos va trastornando en sombras de hombres absorbidos por la enajenación de nuestro vivir y por el exageradoestima a la tecnología, trocando nuestra realidad personal por una realidad virtual que se expande a todas nuestras relaciones humanas. En un avatar.
Poco a poco el hombre se va despojando de lo que és, al confeccionarse elementos virtuales no en un sentido de mejoramiento personal sino más bien de una vacúa estética y capricho personal. Al grado de rechazar una maduración personal, tan solo por retraerse a una actitud absurda, desenfadada e indiferente de sí mismo. Es decir en una personalidad pueril.
La negación de lo que se és. Es una de las disposciones que nos llevarán a graves crisis y que desembocarán en un profundo perjuicio social que desvanecerá en gran medida los rasgos de humanidad en nuestra convivencia . Así como nos convertiremos en seres brutos que rumiarán formúlas, palabras y opiniones que en nada y para nada tendrán un verdadero significado en nuestro vivir, sino que cumplirán un costumbrismo ligero y una hipocrita formalidad en nuestro saber corrupto y descarnado.
El hombre que desea transformarse ciegamente en una avatar, esta destinado a la desgracia por que al negarse a ser lo que es. Niega el verdadero tesoro que posee su humanidad y al negarse ésta no se atreverá cultivarla realmente y menos a disciplinarse en ser mejor. Por que al ser indiferente a su espíritu y al descarnarse en pos de digitalizarse perderá su compromiso de realización y mejoramiento personal y humano en pos de realizarse en un ser virtual digital por capricho personal.
La comodidad descuidada, es el veneno de nuestra sociedad actual. Si bien, dicha comodidad es benéfica y satisfactoria lo es en cierto punto y hasta cierto límite. Más el esfuerzo personal nos conlleva a la solución de problemas y a la superación humana ante la adversidad. Pero mediante que con el confort más que soluciones buscamos la evasión de los problemas y de la vida misma. Desligándonos de todo compromiso y responsabilidad que nos conmueva a ayudar al prójimo y a realizarnos como personas maduras y plenas.
La edificación humana, hoy en día, se trastorna en una enajenación humana. El hombre ya no contempla las estrellas con los pies en la tierra, más bien trastoca con su exagerado apego a la tecnología e imaginación desentonada, la realidad que le rodea en un esfuerzo por estar fuera de sí mismo.
¿Cuál es el nuevo sentido de nuestro vivir? Simplemente perder la conciencia de nuestro ser y nuestra existencia, en un ejercicio despersonalizante alienándonos de lo que somos, en un ligero pacer de nuestras vidas.
Que importa lo que llegue a suceder. Mientras no interrumpa nuestra ligereza y placer en la comodidad de nuestra vida digital evitándonos todo esfuerzo físico y espíritual.
lunes, 1 de marzo de 2010
El Ejercicio Del Discernimiento.
por:jesus moises del cid
moisesdelcid@gmail.com
Todo aquél que se sumerge en el estudio del conocimiento filosófico, se enfrenta a diversas posturas y corrientes de pensamiento. Mas el compromiso existente en el estudiante de la filosofía es el de encontrar la verdad. Es así imperante el estudio y la entrega, ejercitar facultades, conocimientos y habilidades, calibrar el ejercicio intelectual para distinguir y enfatizar la verdad.
El aprendiz de filósofo debe tener un ejercicio crítico con los argumentos que llegan a él a través de alguna obra textual u oratoria. Le es preciso leer variedad de obras y pensadores para mejorar la profundidad y claridad de pensamiento y expresión, así como para enfatizar las verdades y denunciar los errores. Todo ello con el respeto y la cordialidad propia de quienes aman la Sabiduría.
A este ejercicio intelectual se le denomina discernimiento. Esto es, distinguir una cosa de otra, señalando las diferencias entre ellas, además de conceder y otorgar el valor y aprecio a lo verdadero.
Es pues, que el ejercicio del discernimiento es una actividad muy importante para el estudiante de filosofía; practicado junto a una sólida formación académica, el estudiante se debe aventurar a leer y conocer las diversas ramificaciones intelectuales que se han vertido en el desarrollo del conocimiento humano.
El aprecio a las diversas obras filosóficas es el campo de trabajo del intelectual que aspira a mejorar su desarrollo académico y a perfeccionar su ejercicio filosófico, ya que todo hombre por ser racionalmente imperfecto necesita hacer valoración de las ideas de quienes lo anteceden y también, claro, de sus contemporáneos. Este trabajo le hará fundamentar mejor sus conocimientos y su postura ante las diversas problemáticas que se presentan en la realidad.
No es una empresa perdida aquella que se lanza a la tarea de perfeccionar el conocimiento, pero debe tener una mira trascendente para tratar de entender lo esencial de las cosas. Por ello, la filosofía, el conocimiento de las cosas por sus causas, es el más noble de los saberes humanos.
Y todo aquél que se sumerge en el mar filosófico tiende a uno de los fines más nobles de la naturaleza humana.
Moisés Del Cid
moisesdelcid@gmail.com
Todo aquél que se sumerge en el estudio del conocimiento filosófico, se enfrenta a diversas posturas y corrientes de pensamiento. Mas el compromiso existente en el estudiante de la filosofía es el de encontrar la verdad. Es así imperante el estudio y la entrega, ejercitar facultades, conocimientos y habilidades, calibrar el ejercicio intelectual para distinguir y enfatizar la verdad.
El aprendiz de filósofo debe tener un ejercicio crítico con los argumentos que llegan a él a través de alguna obra textual u oratoria. Le es preciso leer variedad de obras y pensadores para mejorar la profundidad y claridad de pensamiento y expresión, así como para enfatizar las verdades y denunciar los errores. Todo ello con el respeto y la cordialidad propia de quienes aman la Sabiduría.
A este ejercicio intelectual se le denomina discernimiento. Esto es, distinguir una cosa de otra, señalando las diferencias entre ellas, además de conceder y otorgar el valor y aprecio a lo verdadero.
Es pues, que el ejercicio del discernimiento es una actividad muy importante para el estudiante de filosofía; practicado junto a una sólida formación académica, el estudiante se debe aventurar a leer y conocer las diversas ramificaciones intelectuales que se han vertido en el desarrollo del conocimiento humano.
El aprecio a las diversas obras filosóficas es el campo de trabajo del intelectual que aspira a mejorar su desarrollo académico y a perfeccionar su ejercicio filosófico, ya que todo hombre por ser racionalmente imperfecto necesita hacer valoración de las ideas de quienes lo anteceden y también, claro, de sus contemporáneos. Este trabajo le hará fundamentar mejor sus conocimientos y su postura ante las diversas problemáticas que se presentan en la realidad.
No es una empresa perdida aquella que se lanza a la tarea de perfeccionar el conocimiento, pero debe tener una mira trascendente para tratar de entender lo esencial de las cosas. Por ello, la filosofía, el conocimiento de las cosas por sus causas, es el más noble de los saberes humanos.
Y todo aquél que se sumerge en el mar filosófico tiende a uno de los fines más nobles de la naturaleza humana.
Moisés Del Cid
miércoles, 24 de febrero de 2010
el pensamiento
El pensamiento humano.
Por Jesús Moisés Delcid R.
moisesdelcid@gmail.com
El cuerpo humano es el carruaje, el yo el hombre que lo conduce, el pensamiento son las riendas y los sentimientos los caballos.
Platón.
Una de las características distintivas del ser humano es su razonamiento o capacidad intelectual, la cual comúnmente se llama pensamiento. Bien lo mencionan que el hombre es un animal racional por decirlo de otra manera el ser humano es un ser pensante.
Poco o mucho los hombres piensan, y esta es una actividad constante en su vida ya sea de manera consciente o inconscientemente el hombre, ser inserto en una realidad que lo sobrepasa en su comprensión, se esfuerza por encontrar un sentido en ella, una certeza en su deambular por el mundo y esto lo realiza no de una manera puramente instintiva sino esforzadamente mediante la actividad intelectual. Para tener concordancia en su quehacer humano con las finalidades en su existencia.
“El cuidado del pensamiento radica en buscar la verdad a través del saber humano”.
Alfonso X.
El hombre es un ser valorante, y en esta valoración recurre al peso de su raciocinio hacia lo que se le presenta como benéfico en su desarrollo tanto particular como social. Por ello hay quienes se han pronunciado que el pensamiento es la capacidad de juicio personal. Y para ello en su esfuerzo pensante conduce las ideas a un escenario de relaciones lógicas que derivan en la negación o afirmación de algún aspecto, objeto o persona.
El lenguaje es el vestido de los pensamientos.
Samuel Jonson.
Aunque bien el juicio es el pensamiento que aun no confirma certeza o verdad a lo que juzga, el cuidado de un pensamiento disciplinado que es mas conocido como lógica, nos lleva más allá de una actividad desenfrenada de pensamientos para llegar en lo mejor posible a la verdad de los juicios personales y manifestarlos con orden coherente, evidente, universal, científico y filosófico. Llamado especulación.
“Si de veras llegásemos a poder comprender, ya no podríamos juzgar.”
André Maluras.
En la filosofía cuya consigna es el conocimiento de las cosas por sus causas, es donde se trata de conocer los fines u objetivos del devenir de los seres y las cosas. El pensamiento es esa actividad intelectiva del conocer humano que pretende comprender la finalidad de los problemas y cuestiones de una manera intelectual, mas allá (metafísica) de la simple utilidad practica y utilitaria de dichas cuestiones.
El pensamiento filosófico objetiva lo personal y personaliza lo objetivo.
George Simmel.
Aunque es un tema de índole generalmente psicológica, las diversas teorías científicas presentan explicaciones confusas acerca del pensamiento en la actividad cerebral.
Es por ello que el pensamiento es una actividad mayormente trascendente que una visceral interacción orgánica y fisiológica de impulsos eléctricos cerebrales en el ser humano. Ya que si fuera así, los hombres obrarían de una manera autómata y sin diversidad opcional en sus decisiones del vivir humano. El pensamiento aunado a la actividad corpórea se enlaza a una actividad espíritual que aunque imperfecta, lleva a la decisión o conclusión en lo que se piensa. El pensamiento es la evidencia de la imperfección o falibilidad humana, por que en el pensamiento se da el esfuerzo en la intelectualidad humana en la manera de alcanzar la compresión en el devenir de las cosas. Es en esta actividad cognoscente donde nos percatamos que conocemos de una manera mediata y no inmediata a las cosas. Y es donde podemos encontrar el sentido correcto o el error de nuestras ideas.
No hay hombre que pueda tener un pensamiento o representación de algo que no esté sujeto al orden de lo sensorial.
Thomas Hobbes.
El pensar es el medio en que, en el filosofo ocurre el entrecruzamiento en las estructuras de sus argumentos, por las relaciones de las ideas. El pensamiento científico o filosófico es el edificio ordenado, coherente, evidente y verdadero en la expresión de un filosofo o el hombre de ciencia. Y esto ocurre con la capacidad de discernimiento y creatividad personal. El filosofo encarna el pensamiento para vivificar las sabiduría. Es decir una forma o estilo de vida donde hay que ser coherente en lo que se piensa con lo que se hace.
El trabajo del pensamiento se parece a la perforación de un pozo. El agua es turbia al principio pero luego se clarifica . Proverbio chino.
El pensamiento es la actividad intelectual en la adquisición del saber acerca de un objeto.
Sé noble en cada pensamiento, y en cada acción.
Henry Longfellow Wadsworth
Por Jesús Moisés Delcid R.
moisesdelcid@gmail.com
El cuerpo humano es el carruaje, el yo el hombre que lo conduce, el pensamiento son las riendas y los sentimientos los caballos.
Platón.
Una de las características distintivas del ser humano es su razonamiento o capacidad intelectual, la cual comúnmente se llama pensamiento. Bien lo mencionan que el hombre es un animal racional por decirlo de otra manera el ser humano es un ser pensante.
Poco o mucho los hombres piensan, y esta es una actividad constante en su vida ya sea de manera consciente o inconscientemente el hombre, ser inserto en una realidad que lo sobrepasa en su comprensión, se esfuerza por encontrar un sentido en ella, una certeza en su deambular por el mundo y esto lo realiza no de una manera puramente instintiva sino esforzadamente mediante la actividad intelectual. Para tener concordancia en su quehacer humano con las finalidades en su existencia.
“El cuidado del pensamiento radica en buscar la verdad a través del saber humano”.
Alfonso X.
El hombre es un ser valorante, y en esta valoración recurre al peso de su raciocinio hacia lo que se le presenta como benéfico en su desarrollo tanto particular como social. Por ello hay quienes se han pronunciado que el pensamiento es la capacidad de juicio personal. Y para ello en su esfuerzo pensante conduce las ideas a un escenario de relaciones lógicas que derivan en la negación o afirmación de algún aspecto, objeto o persona.
El lenguaje es el vestido de los pensamientos.
Samuel Jonson.
Aunque bien el juicio es el pensamiento que aun no confirma certeza o verdad a lo que juzga, el cuidado de un pensamiento disciplinado que es mas conocido como lógica, nos lleva más allá de una actividad desenfrenada de pensamientos para llegar en lo mejor posible a la verdad de los juicios personales y manifestarlos con orden coherente, evidente, universal, científico y filosófico. Llamado especulación.
“Si de veras llegásemos a poder comprender, ya no podríamos juzgar.”
André Maluras.
En la filosofía cuya consigna es el conocimiento de las cosas por sus causas, es donde se trata de conocer los fines u objetivos del devenir de los seres y las cosas. El pensamiento es esa actividad intelectiva del conocer humano que pretende comprender la finalidad de los problemas y cuestiones de una manera intelectual, mas allá (metafísica) de la simple utilidad practica y utilitaria de dichas cuestiones.
El pensamiento filosófico objetiva lo personal y personaliza lo objetivo.
George Simmel.
Aunque es un tema de índole generalmente psicológica, las diversas teorías científicas presentan explicaciones confusas acerca del pensamiento en la actividad cerebral.
Es por ello que el pensamiento es una actividad mayormente trascendente que una visceral interacción orgánica y fisiológica de impulsos eléctricos cerebrales en el ser humano. Ya que si fuera así, los hombres obrarían de una manera autómata y sin diversidad opcional en sus decisiones del vivir humano. El pensamiento aunado a la actividad corpórea se enlaza a una actividad espíritual que aunque imperfecta, lleva a la decisión o conclusión en lo que se piensa. El pensamiento es la evidencia de la imperfección o falibilidad humana, por que en el pensamiento se da el esfuerzo en la intelectualidad humana en la manera de alcanzar la compresión en el devenir de las cosas. Es en esta actividad cognoscente donde nos percatamos que conocemos de una manera mediata y no inmediata a las cosas. Y es donde podemos encontrar el sentido correcto o el error de nuestras ideas.
No hay hombre que pueda tener un pensamiento o representación de algo que no esté sujeto al orden de lo sensorial.
Thomas Hobbes.
El pensar es el medio en que, en el filosofo ocurre el entrecruzamiento en las estructuras de sus argumentos, por las relaciones de las ideas. El pensamiento científico o filosófico es el edificio ordenado, coherente, evidente y verdadero en la expresión de un filosofo o el hombre de ciencia. Y esto ocurre con la capacidad de discernimiento y creatividad personal. El filosofo encarna el pensamiento para vivificar las sabiduría. Es decir una forma o estilo de vida donde hay que ser coherente en lo que se piensa con lo que se hace.
El trabajo del pensamiento se parece a la perforación de un pozo. El agua es turbia al principio pero luego se clarifica . Proverbio chino.
El pensamiento es la actividad intelectual en la adquisición del saber acerca de un objeto.
Sé noble en cada pensamiento, y en cada acción.
Henry Longfellow Wadsworth
domingo, 25 de octubre de 2009
La Gente De Hoy.
La gente de hoy.
por: jesús Moises del Cid
La gente de hoy:
Opina de todo y no sabe de nada.
Se burla del sabio,
Y al cínico alaba.
La gente de hoy:
Busca dinero, fama y placer.
Vive por tan solo vivir,
Y hace por tan solo hacer.
La gente de hoy:
No quiere pensar.
Es cansado aprender,
E incómoda la verdad.
La gente de hoy:
No busca consejos y razones.
Tan solo quiere pretextos,
Que justifiquen sus errores.
La gente de hoy:
Se conduce sin precaución.
Actúa a caprichos e impulsos,
Que les “dicta su corazón”.
La gente de hoy:
No saben ni lo que quieren.
Envidian el bien ajeno,
Pero poco valoran el bien que poseen.
La gente de hoy:
Prefieren unos bienes a otros bienes.
Sin tener idea y certeza,
de los bienes que en verdad les convienen.
La gente de hoy:
Viven en el sin sentido.
Buscan al error ajeno castigo,
y para el propio el olvido.
La gente de hoy:
Se debate siendo pequeños e infantiles.
Gritan ofenden y lloran,
Con palabras y modos pueríles.
por: jesús Moises del Cid
La gente de hoy:
Opina de todo y no sabe de nada.
Se burla del sabio,
Y al cínico alaba.
La gente de hoy:
Busca dinero, fama y placer.
Vive por tan solo vivir,
Y hace por tan solo hacer.
La gente de hoy:
No quiere pensar.
Es cansado aprender,
E incómoda la verdad.
La gente de hoy:
No busca consejos y razones.
Tan solo quiere pretextos,
Que justifiquen sus errores.
La gente de hoy:
Se conduce sin precaución.
Actúa a caprichos e impulsos,
Que les “dicta su corazón”.
La gente de hoy:
No saben ni lo que quieren.
Envidian el bien ajeno,
Pero poco valoran el bien que poseen.
La gente de hoy:
Prefieren unos bienes a otros bienes.
Sin tener idea y certeza,
de los bienes que en verdad les convienen.
La gente de hoy:
Viven en el sin sentido.
Buscan al error ajeno castigo,
y para el propio el olvido.
La gente de hoy:
Se debate siendo pequeños e infantiles.
Gritan ofenden y lloran,
Con palabras y modos pueríles.
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